Mientras en México el presidente Felipe Calderón Hinojosa, en un
sorprendente mea culpa por fin hacía
pública su carencia didáctica para explicar la “guerra contra el narcotráfico y
el crimen organizado” y también, de manera sorprendente abría el debate hacia la
posibilidad de legalización de las drogas como “Plan B” –ante las fallas de la
guerra que ha cobrado ya 28 mil muertos en cuatro años- la canciller mexicana,
Patricia Espinosa Cantellano
representaba a México en una Cumbre del MERCOSUR donde sus integrantes ya tienen
códigos y agendas bien establecidos, y es que México asistió con la
representación de su canciller en términos estrictamente de observador, es
decir, convidado de cortesía.
Para el MERCOSUR, la 39ª Cumbre celebrada en esta ciudad, capital de la
Provincia cordillerana del mismo nombre, ubicada a
En este marco de agenda marcada, la canciller mexicana tomó la palabra,
cedida por la presidenta de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, para
transmitir el saludo y el mensaje del
presidente Felipe Calderón y agradecer primero a los países del bloque
suramericano, el rechazo a la ley de Arizona SB1070 que criminaliza a los inmigrantes
indocumentados. Pero también habló del deseo de Felipe Calderón en cuanto a alcanzar "un mayor acercamiento" con el
MERCOSUR; después habló largamente acerca de la misión encomendada por el
gobierno mexicano: convencer a los mandatarios sudamericanos de que “un acuerdo
en Cancún debe proveer mecanismos para la adaptación y mitigación, contar con
reglas claras y transparentes", dijo al referirse a la Cumbre de la ONU sobre
cambio climático que tendrá lugar desde el 29 de noviembre hasta el 10 de
diciembre próximos, en el balneario mexicano del estado de Quintana
Roo.
Después de escuchar al presidente uruguayo, José “Pepe” Mujica, a la
propia Cristina Fernández de Kirchner, a Fernando Lugo, mandatario de Paraguay,
cuyos discursos giraron en torno a la unificación de América del Sur, de
políticas comunes, de objetivos comunes, la voz de la canciller mexicana sonaba
un tanto ajena, y claro, es que México
para el MERCOSUR existe como un ente vecino de los Estados Unidos, o cercano a
Centroamérica, es un país que no acaba en encuadrar en la geografía ideológica
de algunos mandatarios ni en América del Norte ni en América Central,
precisamente por eso la particularidad de ese país con el que la mayoría de los
Estados integrantes del MERCOSUR tienen negocios, pero que apenas participó de
este encuentro en calidad de “observador” porque a pesar de haber signado
acuerdos para participar, no puede integrarse del todo porque, en términos
llanos, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, prácticamente
lo mantienen atado.
Tal vez por eso mismo es que la presidenta de Argentina, Cristina
Fernández de Kirchner, en cuanto cedió el micrófono a la canciller mexicana,
–luego de haber escuchado con atención las palabras del canciller venezolano
Nicolás Maduro- se ausentó del recinto
sólo para regresar casi cuando tocaba el turno para el uso de la palabra al
popular presidente de Brasil, Luis Inazio Lula da Silva.
Y no es que se busque la quinta pata del gato, como dice la frase
coloquial, sólo que para aquellos que dicen saber leer los protocolos, el
mensaje puede ser obvio en la repentina ausencia temporal de la presidenta
anfitriona quien además habló con sus pares, principalmente con Luis Inazio Lula
da Sival, sobre acuerdos y compromisos en materia de energía nuclear, otro tema
que ya se venía cocinando en reuniones anteriores y que por fin, cristalizó como
uno de los acuerdos de San Juan.
Este es el contexto en el que la canciller mexicana, quien empezó el
pasado lunes una gira por América del Sur en busca de consensos previos a la
Cumbre de Cancún, pasó sin pena ni
gloria.
La 39ª Cumbre del MERCOSUR, albergó como siempre, temas relevantes para
los países de Sudamérica que avanzan en la consolidación de un bloque
interesante, principalmente en temas comerciales y migratorios, por eso es que
no se entiende del todo que México, teniendo más afinidad con sus pares
latinoamericanos –comenzando por el idioma- siga teniendo restricciones para
adherirse al MERCOSUR. Allá por el 2009,
en su gira por Sudamérica, Felipe Calderón afirmó en Uruguay que México no
contemplaba sumarse al MERCOSUR, especialmente por la limitante que significa el
Arancel Externo Común de ese bloque en la relación que tiene el país con sus
demás socios comerciales, especialmente Estados Unidos y Canadá. A pesar de
ello, el presidente Calderón sostuvo que apoya una mayor integración tanto
comercial como política en América Latina y que busca ser parte del esfuerzo
integrativo del bloque sudamericano y también así lo dejó claro durante la
Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo de Cancún en
febrero pasado.
Tal vez, mientras en México gobierne el Partido Acción Nacional –tal vez-
el país no pueda, aunque así lo desee, integrarse plenamente al MERCOSUR con
todo lo que eso implica, pero también es
justo decir que, a pesar de la ruptura de algunos protocolos, de los mensajes
entre líneas que algunos pueden interpretar como “desaire”, y a pesar también de
la pesada carga que arrastra México por la violencia, la delincuencia y el
crimen organizados que trasciende a diario en los espacios informativos del Cono
Sur, a México se le respeta y se le toma en cuenta como el buen vecino que
siempre ha sido.
Y mientras durante el mediodía y parte de la tarde del martes 3 de agosto
en esta ciudad la canciller mexicana lograba al menos la atención del bloque
sudamericano integrado plenamente por Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y
Brasil para convencerlos que un amplio acuerdo en materia de cambio climático
con miras a la Conferencia que comenzará en noviembre próximo; en la tapa de los
principales diarios argentinos se divulgó la postura del FBI respecto de la
altísima peligrosidad de los carteles del narcotráfico respecto de Al Qaeda y
más: cayendo la noche, las secciones policiales de los informativos de
televisión, destacaron el juicio que enfrentarán once mexicanos y nueve
argentinos a los que, en 2009 se les descubrió un narcolaboratorio de
metanfetaminas en la comunidad de General Rodríguez, en el Oeste del Gran Buenos
Aires. Unas por otras dirían algunos….
Lo cierto es que muy pocos medios informativos se percataron de la
presencia de “la representante de México”, como calificaron a la canciller
mexicana Patricia Espinosa Cantellano que, en gira por América del Sur busca
acuerdos por el cambio climático, y eso que en Capital Federal estuvieron
reunidos, hablando sobre el mismo tema, los ministros y secretarios de Medio
Ambiente de los países socios del MERCOSUR pero bueno, la Secretaria Espinosa
Cantellano vino y cumplió con la misión
encomendada.
En México mientras tanto, al mismo tiempo, Felipe Calderón Hinojosa abría
la segunda jornada del Foro "Diálogo por
la seguridad", en el que parecería estar reconociendo, al menos en el discurso
los errores de su estrategia contra el narcotráfico; parece haber admitido que
la “guerra contra el narcotráfico” es una frase (y estrategia) fallida y
repentinamente dio un giro, la rebautizó como “lucha contra la inseguridad” y lo
más importante, al menos para legisladores, intelectuales y buena parte de la
sociedad mexicana: abrió la posibilidad al debate sobre la legalización de las
drogas como alternativa para frenar el tráfico de estupefacientes, la cifra de
muertos que ya asciende a más de 28 mil (en casi cuatro años de gobierno) y la
escalada de violencia.
Simultáneamente por su parte, el presidente de Uruguay, José “Pepe”
Mujica, anunciaba el endurecimiento de penas para quienes cometan delitos contra
la salud, tráfico de drogas y otros similares… claro que la realidad del Uruguay
es muy distinta a la de México.
Ahí queda un breve paneo por el acontecer de América Latina, todo en un
mismo día…
Exclusivo desde San Juan, Argentina
Nancy Azpilcueta