PATRICIA ESPINOSA, CONVIDADA DE CORTESÍA

ago
6
2010
No es el mejor momento de México, ni es tampoco el mejor momento, más allá de lo importante del tema, para que su Secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa Cantellano presentara, en la 39ª Cumbre del MERCOSUR y países Asociados –celebrada en esta ciudad- la propuesta e invitación para alcanzar un acuerdo global "con medidas efectivas" para detener los efectos del cambio climático, asunto que será discutido durante la cumbre de la ONU que se hará en noviembre próximo en Cancún, Quintana Roo, en suelo azteca.

Mientras en México el presidente Felipe Calderón Hinojosa, en un sorprendente mea culpa por fin hacía pública su carencia didáctica para explicar la “guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado” y también, de manera sorprendente abría el debate hacia la posibilidad de legalización de las drogas como “Plan B” –ante las fallas de la guerra que ha cobrado ya 28 mil muertos en cuatro años- la canciller mexicana, Patricia Espinosa Cantellano representaba a México en una Cumbre del MERCOSUR donde sus integrantes ya tienen códigos y agendas bien establecidos, y es que México asistió con la representación de su canciller en términos estrictamente de observador, es decir, convidado de cortesía.

 

Para el MERCOSUR, la 39ª Cumbre celebrada en esta ciudad, capital de la Provincia cordillerana del mismo nombre, ubicada a 1 119 kilómetros de Buenos Aires, significó importantes acuerdos alcanzados tras largos períodos de discusiones y disensos, como la creación de un Código Aduanero para el bloque, un conjunto de normativas indispensables para el funcionamiento de esta unión aduanera, pero también se elogió el muy reciente acuerdo entre Argentina y Uruguay en el conflicto por la pastera Botnia y además, en la reunión se coló también el tema por la tensión que existe entre Colombia y Venezuela, cuyo presidente Hugo Chávez fue el “gran ausente” de la cumbre y pocos, casi nadie creyó, salvo en términos diplomáticos, que una gripe impidiera al presidente bolivariano asistir a la reunión.

 

En este marco de agenda marcada, la canciller mexicana tomó la palabra, cedida por la presidenta de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, para transmitir  el saludo y el mensaje del presidente Felipe Calderón y agradecer primero a los países del bloque suramericano, el rechazo a la ley de Arizona SB1070  que criminaliza a los inmigrantes indocumentados. Pero también habló del deseo de Felipe Calderón en cuanto a  alcanzar "un mayor acercamiento" con el MERCOSUR; después habló largamente acerca de la misión encomendada por el gobierno mexicano: convencer a los mandatarios sudamericanos de que “un acuerdo en Cancún debe proveer mecanismos para la adaptación y mitigación, contar con reglas claras y transparentes", dijo al referirse a la Cumbre de la ONU sobre cambio climático que tendrá lugar desde el 29 de noviembre hasta el 10 de diciembre próximos, en el balneario mexicano del estado de Quintana Roo.

 

Después de escuchar al presidente uruguayo, José “Pepe” Mujica, a la propia Cristina Fernández de Kirchner, a Fernando Lugo, mandatario de Paraguay, cuyos discursos giraron en torno a la unificación de América del Sur, de políticas comunes, de objetivos comunes, la voz de la canciller mexicana sonaba un tanto ajena,  y claro, es que México para el MERCOSUR existe como un ente vecino de los Estados Unidos, o cercano a Centroamérica, es un país que no acaba en encuadrar en la geografía ideológica de algunos mandatarios ni en América del Norte ni en América Central, precisamente por eso la particularidad de ese país con el que la mayoría de los Estados integrantes del MERCOSUR tienen negocios, pero que apenas participó de este encuentro en calidad de “observador” porque a pesar de haber signado acuerdos para participar, no puede integrarse del todo porque, en términos llanos, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, prácticamente lo mantienen atado.

 

Tal vez por eso mismo es que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en cuanto cedió el micrófono a la canciller mexicana, –luego de haber escuchado con atención las palabras del canciller venezolano Nicolás Maduro-  se ausentó del recinto sólo para regresar casi cuando tocaba el turno para el uso de la palabra al popular presidente de Brasil, Luis Inazio Lula da Silva.

 

Y no es que se busque la quinta pata del gato, como dice la frase coloquial, sólo que para aquellos que dicen saber leer los protocolos, el mensaje puede ser obvio en la repentina ausencia temporal de la presidenta anfitriona quien además habló con sus pares, principalmente con Luis Inazio Lula da Sival, sobre acuerdos y compromisos en materia de energía nuclear, otro tema que ya se venía cocinando en reuniones anteriores y que por fin, cristalizó como uno de los acuerdos de San Juan.

 

Este es el contexto en el que la canciller mexicana, quien empezó el pasado lunes una gira por América del Sur en busca de consensos previos a la Cumbre de Cancún,  pasó sin pena ni gloria.

 

La 39ª Cumbre del MERCOSUR, albergó como siempre, temas relevantes para los países de Sudamérica que avanzan en la consolidación de un bloque interesante, principalmente en temas comerciales y migratorios, por eso es que no se entiende del todo que México, teniendo más afinidad con sus pares latinoamericanos –comenzando por el idioma- siga teniendo restricciones para adherirse al MERCOSUR. Allá por el  2009, en su gira por Sudamérica, Felipe Calderón afirmó en Uruguay que México no contemplaba sumarse al MERCOSUR, especialmente por la limitante que significa el Arancel Externo Común de ese bloque en la relación que tiene el país con sus demás socios comerciales, especialmente Estados Unidos y Canadá. A pesar de ello, el presidente Calderón sostuvo que apoya una mayor integración tanto comercial como política en América Latina y que busca ser parte del esfuerzo integrativo del bloque sudamericano y también así lo dejó claro durante la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo de Cancún en febrero pasado.

 

Tal vez, mientras en México gobierne el Partido Acción Nacional –tal vez- el país no pueda, aunque así lo desee, integrarse plenamente al MERCOSUR con todo lo que eso implica, pero  también es justo decir que, a pesar de la ruptura de algunos protocolos, de los mensajes entre líneas que algunos pueden interpretar como “desaire”, y a pesar también de la pesada carga que arrastra México por la violencia, la delincuencia y el crimen organizados que trasciende a diario en los espacios informativos del Cono Sur, a México se le respeta y se le toma en cuenta como el buen vecino que siempre ha sido.

 

Y mientras durante el mediodía y parte de la tarde del martes 3 de agosto en esta ciudad la canciller mexicana lograba al menos la atención del bloque sudamericano integrado plenamente por Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Brasil para convencerlos que un amplio acuerdo en materia de cambio climático con miras a la Conferencia que comenzará en noviembre próximo; en la tapa de los principales diarios argentinos se divulgó la postura del FBI respecto de la altísima peligrosidad de los carteles del narcotráfico respecto de Al Qaeda y más: cayendo la noche, las secciones policiales de los informativos de televisión, destacaron el juicio que enfrentarán once mexicanos y nueve argentinos a los que, en 2009 se les descubrió un narcolaboratorio de metanfetaminas en la comunidad de General Rodríguez, en el Oeste del Gran Buenos Aires. Unas por otras dirían algunos….

 

Lo cierto es que muy pocos medios informativos se percataron de la presencia de “la representante de México”, como calificaron a la canciller mexicana Patricia Espinosa Cantellano que, en gira por América del Sur busca acuerdos por el cambio climático, y eso que en Capital Federal estuvieron reunidos, hablando sobre el mismo tema, los ministros y secretarios de Medio Ambiente de los países socios del MERCOSUR pero bueno, la Secretaria Espinosa Cantellano vino y cumplió con la misión encomendada.

 

En México mientras tanto, al mismo tiempo, Felipe Calderón Hinojosa abría la segunda jornada  del Foro "Diálogo por la seguridad", en el que parecería estar reconociendo, al menos en el discurso los errores de su estrategia contra el narcotráfico; parece haber admitido que la “guerra contra el narcotráfico” es una frase (y estrategia) fallida y repentinamente dio un giro, la rebautizó como “lucha contra la inseguridad” y lo más importante, al menos para legisladores, intelectuales y buena parte de la sociedad mexicana: abrió la posibilidad al debate sobre la legalización de las drogas como alternativa para frenar el tráfico de estupefacientes, la cifra de muertos que ya asciende a más de 28 mil (en casi cuatro años de gobierno) y la escalada de violencia.

 

Simultáneamente por su parte, el presidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, anunciaba el endurecimiento de penas para quienes cometan delitos contra la salud, tráfico de drogas y otros similares… claro que la realidad del Uruguay es muy distinta a la de México.

Ahí queda un breve paneo por el acontecer de América Latina, todo en un mismo día…

 

Exclusivo desde San Juan, Argentina 

Nancy Azpilcueta

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