MEXICO - CRÓNICA DE UNA UTOPÍA, REENCUENTRO Y REFLEXIONES
Un nuevo y muy interesante material, escrito por la Directora de la Revista Digital "RAZONES DE SER", la periodista Nancy Azpilcueta,que nos retrotrae a la lucha estudiantil de décadas pasadas.
CRÓNICA DE UNA UTOPÍA, REENCUENTRO Y REFLEXIONES
Nancy Azpilcueta
RAZONES DE SER - (México-Buenos Aires) A mediados de la década de los ochentas, la Universidad Autónoma de Coahuila vivió momentos difíciles. Entre 1984 y 1985, el grupo que encabezaba entonces el muy joven director de la Facultad de Arquitectura en Saltillo, Jaime Martínez Veloz, se enfrentaba al poder estatal que solía designar al rector en turno, de acuerdo con los intereses del partido en el poder –el PRI- para intentar transformar y democratizar los procesos y lograr que fueran los mismos universitarios quienes eligieran libremente al rector de la máxima Casa de Estudios del Estado.
Eran los tiempos de los movimientos estudiantiles generados quizá, como herencia de aquellos de 1968, impulsados por la conciencia de los jóvenes de contribuir para tener un mejor país, una mejor vida para todos. El argentino Ernesto Che Guevara era quizá el icono, modelo y estandarte de aquellos jóvenes estudiantes que apenas se asomaban a la izquierda y de los maestros que ya tenían arraigadas sus convicciones ideológicas.
Eran los tiempos en que a la Universidad se iba a pensar, a participar y sobre todo, a aprender.
Partiendo de ese contexto, Crónica de una Utopía, el libro que presentó el viernes Jaime Martínez Veloz en el auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Coahuila Unidad Torreón, viene a remover los recuerdos de quienes –como estudiantes algunos y como académicos otros- fuimos de alguna forma, protagonistas de aquellos movimientos satanizados por la iniciativa privada y las “buenas conciencias” coahuilenses y laguneras, pero también respaldado por muchas organizaciones sociales y políticas que alcanzaban a ver la esencia real de aquellas “revueltas” estudiantiles.
La noche del viernes 17 de febrero, como no podía ser de otra forma, la Facultad de Ciencias Políticas de la UA de C sirvió como sede para el reencuentro de utopías y vivencias que, 28 años después maduraron, porque a pesar de todo, hoy la Universidad pública de Coahuila goza de procesos más democráticos que los de antaño, gracias precisamente al activismo de los años ochentas.
Como presentadores del libro que recopila los detalles de la lucha que inició Jaime Martínez Veloz “El Jimmy”, estuvieron el abogado y dirigente político Adrián Puentes Adriano, el dos veces ex alcalde de Ciudad Lerdo, Durango, Luis Fernando González Achem y, aunque no llegó, debido a compromisos por su tarea como presidente del PRI en Coahuila, Salvador Hernández Vélez, quien entre 1988 y 1991 fuera Coordinador de la Unidad Torreón de la UA de C.
Adrián Puentes Adriano, quien ha sido varias veces candidato a cargos públicos por el PRD y siempre ligado a la vida universitaria, recordó en su intervención mucho de la historia de la máxima casa de estudios coahuilense: la lucha que se libró por alcanzar la autonomía en los años setentas, la importancia de que justamente esta “modesta” Universidad pública tenga ahora, y gracias a aquellas batallas, estatutos más democráticos y avanzados que la propia Universidad Nacional Autónoma de México, donde los estudiantes y maestros tienen voz y participación real en la toma de decisiones de su vida orgánica, y por supuesto la participación en los ochentas de muchos estudiantes anónimos que creyeron en el proyecto impulsado por Jaime Martínez Veloz.
Puentes Adriano hizo un recuento breve del costo social y estudiantil de lo ocurrido entre 1984 y 1985, cuando se acercaban las elecciones para rector y el saliente, Óscar Villegas Rico –apoyado por el entonces gobernador, José de las Fuentes Rodríguez- se enfrentaron a un joven director de la Facultad de Arquitectura que los desafió, que quiso participar como candidato en el proceso para llegar a la rectoría, rompiendo los protocolos establecidos y cómo, desde el poder y con todos los recursos del estado, se impulsó a Valeriano Valdés Valdés, pero también cómo entró en aquel escenario un tercero en discordia: el célebre columnista Armando Fuentes Aguirre “Catón”, con quien “El Jimmy” terminó aliándose para defender la democracia universitaria.
Adrián Puentes Adriano también reflexionó acerca de la importancia de las universidades públicas en el México actual, la necesidad de que los universitarios piensen, cuestionen y participen de los procesos sociales y sobre todo, que defiendan y participen de la Universidad como espacio de crecimiento.
En su turno, Luis Fernando González Achem, quizá más mesurado y más bohemio, habló acerca de Jaime Martínez Veloz como hombre de izquierda, como compañero de bancada –el PRI- en el Congreso federal, cuando Martínez Veloz fue diputado y presidente incluso de la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) en los años posteriores al levantamiento armado en Chiapas; de los años en que Martínez Veloz –inexplicablemente para muchos- militó en el Revolucionario Institucional.
González Achem habló de Crónica de una utopía, refiriéndose al libro no como el recuerdo de una utopía, sino como una realidad, porque dijo, a fin de cuentas mucho de lo que generó aquel movimiento estudiantil y académico en los años 1984 y 1985 se logró aplicar en los hechos más tarde para que hoy los jóvenes tengan una mejor Universidad pública y habló también sobre los padres y la familia de Jaime Martínez Veloz, gente de trabajo, comprometida con su sociedad; habló de la carta que la madre de Jaime le envió cuando, después de quedar claro el fraude electoral cometido por las autoridades universitarias, los “jimmystas” emprendieron hasta llegar a la ciudad de México, con los pies ampollados y el ánimo caído, por la muerte de Juan Fernando Gallegos Monsiváis, asesinado en plena marcha por un ex escolta presidencial que años más tarde terminó siendo funcionario en el gobierno de Fidel Herrera en Veracruz.
Sin duda, el libro Crónica de una utopía, para muchos será el recuento de muchos recuerdos de la que se considera una de las etapas más oscuras de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde grupos de porros tomaban las instalaciones educativas como respuesta a quienes buscaban una mejor casa de estudios del pueblo de Coahuila; los estudiantes muertos que costó esta lucha, los golpeados por pensar diferente y enfrentarse al poder, y las ganas de estudiar, pese a todo, tomando clases en parques y plazas públicas para no perder el semestre.
Finalmente en el turno del autor del libro, Jaime Martínez Veloz hizo un recorrido por su vida universitaria y personal, ligada siempre a las luchas populares, más cercano a la izquierda. Recopiló brevemente algunas de las más importantes anécdotas de aquellos años hasta llegar a la actualidad, hablando del trabajo que ahora desarrolla en Chiapas en las comunidades, con la gente.
Durante las casi dos horas que duró este encuentro, la atención de los asistentes se mantuvo despierta. En su mayoría estudiantes de la Facultad, los alumnos de la FCPyS pudieron tener y escuchar de cerca a los protagonistas de las historias que aún circulan por la institución, de la que muchos de sus maestros fueron alumnos y académicos incluso, entre 1984 y 1985.
Mientras se desarrollaba la presentación de Crónica de una utopía, el proyector no dejaba de mostrar las diapositivas de fotografías de la época, todas de estudiantes de Saltillo cercanos a “Jimmy” Martínez Veloz, los volantes convocando a votar por él como rector; a conocer los estatutos universitarios; y sin dejar atrás a los hombres del poder de aquel entonces, los que movieron en su momento los hilos para intentar ponerle freno a la utopía de cambiar la dinámica de control y manipulación universitaria.
Como ex alumna de la Facultad y participante de aquel movimiento en su momento, fue una buena oportunidad para reencontrar amigos, compañeros, maestros y muchas vivencias y anécdotas. Ahí estaban, entre otros, Héctor Ehrenzweigh, Lerins Varela, Miguel Ángel Saucedo –maestro de ceremonias de la presentación- Avelino Hernández Corichi, Martha Martínez Veloz, Alfredo Viesca, Rafael Zuno y muchos compañeros más de aquella generación que, desde Ciencias Políticas, aportaron lo que se pudo, para pretender que la Universidad fuera mejor, para que se convirtiera en el mejor canal para llegar a la sociedad, que es la que a fin de cuentas la sostiene.
La presentación de Crónica de una Utopía, en resumen, logró reunir, como en 1984, a los que todavía creen que puede transformarse, para mejorar, la realidad que nos toca vivir en este México convulsionado del 2012.