Reportajes - Tira y afloje - Idas y vueltas históricas en el Mercosur.
Reportajes - Tira y afloje
19.02.2012 | Idas y vueltas históricas en el Mercosur. Desde el vamos, asimetrías fuertes nunca resueltas: Argentina/Brasil, por sobre Uruguay/Paraguay. Desde el vamos, también, perspectivas distintas: Argentina atada al dólar, Brasil pensando en reales.
El sistema no es malo, pero veinte años después siguen los chispazos y las dudas. El contexto no ayudó: los dos vivimos la presión de los organismos financieros internacionales; los dos tuvimos períodos de muy alta inflación; a los dos en algún momento nos restringieron el crédito; los dos fuimos adoptando medidas defensivas sin considerar al otro. Sin embargo, primó siempre el convencimiento de que superadas las coyunturas desfavorables, la integración era no sólo un deseo sino una necesidad.
Eso no impidió que, como muchas otras veces, a fines de 2011 y principios de 2012 se vivieran nuevas tensiones discursivas y muy concretas, con frenos recíprocos entre los dos “grandes” en una pulseada comercial apenas resuelta. Fernando Pimentel, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil, no dudó en plantear que “las trabas a las importaciones previstas por la administración argentina las transforman en un problema permanente para la relación comercial, independientemente de que el vínculo político sea bueno”. Su declaración a la agencia Dow Jones fue largamente reproducida por los medios paulistas, muy ligados a la Confederación Nacional de la Industria de ese enorme y pujante Estado.
La resolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Argentina, a implementarse en el corriente mes de febrero, fue el detonante. Hasta entonces el malestar era extraoficial, pero el funcionario del área no dudó en hacer pública la queja no se sabe a ciencia cierta si con el velado aval de la presidenta Dilma Rousseff. La gerente de la Confederación, Soraya Saavedra Rosar, se declaró preocupada por las trabas a las importaciones y sobre todo “por la falta de previsibilidad, al no haberse anticipado debidamente”. Pimentel reconoció que la balanza aún favorece sensiblemente a Brasil en seis mil millones de dólares, pero que igualmente deberían ser analizadas las consecuencias de la decisión argentina.
En paralelo, hubo otra reunión a la que asistió el presidente de la Federación de Industriales del Estado de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf, recibido por el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, los secretarios de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, y de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y nuevamente la ministra Giorgi.
Santiago Pérez, licenciado en Relaciones Internacionales, habló con N&P sobre el futuro inmediato que tiene a su criterio el Mercosur, y la necesidad de profundizar la integración superando estas continuas discordias que lentifican el proceso.
Noticias & Protagonistas: Más allá de la llegada de enviados de Brasil, el Mercosur vuelve a estar en tensión. ¿Cómo lo ve usted? ¿Existe alguna posibilidad de darle un corte a estos problemas?
Lic. Santiago Pérez: Si me permite, haría una breve reseña del Mercosur para poder plantear el tema. Partamos de la base de que está pensado como mucho más que un Tratado de Libre Comercio, porque tiende a la unidad política, aduanera y económica. Con el encuentro de Asunción en 1991 se da el puntapié inicial, planteando como objetivo que los cuatro países fundadores tuvieran un perfil productivo común, es decir, no sólo comerciar el uno con el otro sino además establecer un arancel externo común, un impuesto a cualquier país externo del bloque, protegiéndonos así los cuatro juntos. El compromiso no era sólo comerciar, sino coordinar una auténtica integración
N&P: Bien, pero la mirada mediática parece enfocarse sólo en lo comercial.
SP: Es verdad, y no sólo sucede en los medios. El Gobierno argentino tiene una visión mercantilista, mira la balanza comercial, el déficit, pero creo que descuida el objetivo central de integración, porque cuando el Mercosur se puso en marcha se buscaba que cada uno produjera lo que fuera más competitivo para su país. Cuando se produce un bien industrial, una parte puede hacerse en Brasil y otra en Argentina conforme menores costos comparados, y entonces un vehículo, por ejemplo, puede salir a competir en el mercado externo. La idea de las limitaciones de hoy es proteger a la industria argentina evitando la entrada masiva de productos brasileños, lo que puede dar algún beneficio en el corto plazo pero nos debilita como bloque.
N&P: Siempre hubo asimetrías, y quizás la más complicada fue la posición frente al dólar. Arnaldo Bocco dice que lo mejor sería que el comercio intra Mercosur se hiciera en las monedas de los países miembros. ¿Lo cree posible?
SP: Adoptar una moneda local sería un paso adelante, pero me parece que por ahora el punto central es que si decidimos tomar medidas proteccionistas, esas decisiones sean del bloque. Que sean todos los que ponen restricciones hacia afuera, pero no tomarlas entre nosotros, porque una empresa argentina o paraguaya, comerciando libremente, puede acceder a un mercado de 200 millones de habitantes; ese es un número de potenciales consumidores que permiten producir a escala y competir ante naciones más poderosas. Pero si nos limitamos intrarregionalmente, no vamos a poder potenciar el Mercosur como unidad económica.
N&P: Si uno mira la experiencia europea, se puede apreciar que nadie tiene un libreto infalible. Hoy los griegos están muy enojados con Alemania, piden que paguen compensaciones de guerra… Hasta nosotros parecemos más civilizados en la relación.
SP: Es que hay varias diferencias entre la Unión Europea y el Mercosur. Allá están los países súper industrializados como Holanda, Bélgica, Alemania, Francia, Dinamarca, Alemania, de altísima tecnología, y el resto en un nivel más bajo. Eso genera una selección interna en productividad: el complejo industrial alemán produce más que toda la economía griega. Pero en el Mercosur el perfil es más equilibrado, lo que permite mayor sustentabilidad en el tiempo.
N&P: Nosotros, al menos, no tenemos hipótesis de conflicto, se amplió el entramado de rutas. Nos falta lograr un período largo de estabilidad monetaria y resolver algunas cuestiones internas.
SP: Sí, pero como construcción política, el Mercosur es un dato extraordinario. Hasta la década del ´80 había situaciones tensas con Brasil, hoy todas superadas. Tenemos que hacer lo mismo con el comercio, porque el proteccionismo entre nosotros no funciona. El objetivo de las reuniones tiene que ser destrabar el conflicto y revalorizar el bloque. El problema es que mientras nosotros seamos dólardependientes, el Gobierno se va a poner duro, y será difícil negociar.
La raíz del problema
La resolución de la AFIP, que implementa a partir del 1º de febrero la Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI), describe una serie de medidas que le otorgan a Guillermo Moreno mayor control sobre las importaciones. Y se temía lo que sucedió: los nuevos requisitos son utilizados como herramientas para frenar el ingreso de mercaderías del exterior.
Al momento de conocerse los dichos de Pimentel, el ministro brasileño, nuestra cartera de Industria emitió un comunicado donde recuerda que a partir de una resolución tomada en diciembre pasado, los países socios del Mercosur estaban habilitados a aplicar individualmente derechos de importación sobre 100 posiciones arancelarias hasta el 35% permitido por la OMC, y agrega que Giorgi y Beatriz Paglieri, la secretaria de Comercio Exterior, estaban trabajando en la elaboración del listado de posiciones arancelarias que presentaría la Argentina ante el bloque regional.
Las 100 posiciones arancelarias que cada país presentará para que se modifique el Arancel Externo Común (AEC) serán informadas a la Comisión de Comercio del Mercosur y, de no haber objeciones bien fundadas por parte de los socios, la medida tomaría vigencia.
Más temprano, el Gobierno uruguayo, por boca de su presidente Mujica, se había expedido al respecto señalando que, pese a las trabas, el saldo entre ambos países fue positivo. En este caso habló el canciller Luis Almagro, quien comentó que tras analizar las trabas comerciales que afectaban sus exportaciones y otro tipo de medidas que podían afectar su vínculo comercial con Argentina, habían visto, al cerrar 2011, que su producto en esa materia había logrado un crecimiento del 17% de sus exportaciones a la Argentina. Claro, consideremos que el porcentaje de las exportaciones uruguayas a la Argentina representa apenas el 0,13% de las exportaciones de Brasil hacia nuestro país, lo que hace entendible tanto la conformidad charrúa como el descontento verde amarelho.
Fuente - Noticias y Protagonistas