ISLAS MALVINAS - CONTINÚA LA TENSIÓN ENTRE GRAN BRETAÑA Y ARGENTINA

feb
6
2012
Un nuevo cruce entre los cancilleres le suma tensión al conflicto. Un funcionario británico no descartó el envío de un submarino a las Islas.
06/02/12 - Un submarino militar inglés, una resolución latinoamericana en respaldo a la Argentina y nuevos cruces entre el canciller Héctor Timerman y su par británico, William Hague, sumaron potencia ayer al conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas.

El viernes, el diario inglés Daily Mail, informó que el Reino Unido envió un submarino nuclear a patrullar las Islas y la noticia fue tomada en Argentina como una señal más de presión al país . El conflicto “es presentado por Gran Bretaña como un problema militar. Envía tropas y ha convertido a las Islas en una base militar en el Atlántico Sur”, advirtió ayer Timerman. Sin embargo, Hague hizo un análisis opuesto y advirtió: “Resistiremos a los esfuerzos de la Argentina de subir la temperatura con todo esto”.

Sin confirmar ni negar el envío del submarino, el canciller inglés deslizó: “No hay nada provocativo en movimientos militares rutinarios. Y son totalmente rutinarios”. Hague insistió en quitarle trascendencia al posible envío del submarino, que se sumaría al buque de guerra que el Gobierno inglés anunció que llegará a las Islas en los próximos meses y al operativo militar montado en la región por la “visita” a Malvinas del príncipe Willams Wales. “Normalmente no hacemos ningún comentario sobre el despliegue de los submarinos, pero nuestros buques navales visitan regularmente el Atlántico Sur”, definió Hague.

Las declaraciones del canciller británico no convencieron a Timerman, quien consideró que “el envío de barcos de guerra, la presencia de un heredero real con uniforme militar y la explotación pesquera y de hidrocarburos inconsulta en mares argentinos aporta una escalada innecesaria de la disputa y conlleva riesgos ambientales, lo que evidencia parámetros colonialistas”.

Durante su discurso en la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que se realizó en Caracas, Venezuela, Timerman agregó: “Se pone una vez más en evidencia que Malvinas es una causa de toda América Latina y el Caribe, y por eso Argentina no está sola, la que está sola es Gran Bretaña”.

En la cumbre del ALBA se emitió una resolución en apoyo a la Argentina y los países que integran el acuerdo internacional (Venezuela, Bolivia, Cuba, Honduras y Nicaragua) decidieron imitar la medida del Mercosur y la Unasur, e impedir el “ingreso a sus puertos de buques con la bandera de las Islas Malvinas”. Además de la resolución, los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa, se comprometieron a evaluar posibles “sanciones concretas” a Gran Bretaña si sigue negándose a dialogar con Argentina.


● Deterioro en el cementerio de los argentinos en las Islas

POR NATASHA NIEBIESKIKWIAT - PUERTO ARGENTINO. ENVIADA ESPECIAL -  El monumento de homenaje a los caídos, inaugurado allí en 2009, tiene paredes rotas. También hay cruces de tumbas despintadas. El Estado argentino se había comprometido a conservar el lugar. Desprendimientos. Una de las paredes del monumento inaugurado en 2009, con claros signos de abandono. Allí están enterrados los cuerpos de 237 argentinos caídos en combate.

06/02/12 - A poco más de dos años de la trabajosa inauguración del monumento a los argentinos muertos en la guerra de Malvinas que se levanta en el cementerio de Darwin, el creciente deterioro de su estructura resulta una cachetada al discurso nacional sobre las Islas. Las paredes de hormigón del monolito donde están los nombres de los 649 caídos en el conflicto comenzaron a desprenderse de manera constante. Pudo comprobar también Clarín aquí que la humedad y las frecuentes inundaciones destruyeron por completo la urna en la que los familiares dejaban ofrendas a la Virgen de Luján, al punto que esta debió ser removida. La pintura de algunas cruces está descascarada, y es evidente que el sitio precisa de una atención estatal que no tiene.

Lo paradójico es que en mayo de 2009 las dos cámaras del Congreso declararon que el Estado argentino era el encargado de “custodiar, conservar, refaccionar y restaurar” el monumento y todo el predio donde se levantan 237 tumbas (114 sin identificar). Ello dependía antes únicamente de la llamada Comisión de Familiares de Caídos.

Por la recorrida que hizo Clarín ayer en Darwin, a poco de cumplirse el 30 aniversario de la guerra, ello no parece estar ocurriendo. Supo este diario que el creciente deterioro del monumento se debe a posibles fallas en su construcción, ya que no está preparado para soportar lluvias intensas, frío y vientos de hasta cien kilómetros por hora. Hasta al cartel que a unos kilómetros indica su ubicación (“Argentine cementery”) le faltan letras.

Este diario comprobó además que el cementerio sobrevive por el cuidado artesanal de un argentino que vive aquí hace diez años y por la atención de la Comisión.

Sebastián Socodo recibe una paga anual de 4.000 libras esterlinas (27.401 pesos), que la Cancillería le transfiere a la Comisión de Familiares.

Por conversaciones bilaterales con Londres y los acuerdos de comunicaciones de ambos países convenidos en 1999, el diseño del monumento no tiene alusión alguna al reclamo de soberanía argentino.

Para los argentinos, el cementerio tiene un valor sagrado. Y también político : dejar un sitio “argentino” aquí. Para los isleños, es una atracción turística. Socodo relató que sin contar los visitantes ocasionales, cada año peregrinan hasta aquí unos cuarenta veteranos de guerra argentinos.

Alertada por el creciente deterioro, en noviembre pasado, la Comisión de Familiares envió un grupo a las Islas, con dos arquitectos de Aeropuertos Argentina 2000, la empresa que financió su construcción.

La Comisión también informó entonces que iba a solicitar al Departamento de Planeamiento y Contrucciones de las Islas un permiso para construir dos paredes más de las que ya tiene el momunento, para colocar allí placas de homenaje a los caídos.

El cementerio original de Darwin fue levantado por los británicos y la Cruz Roja poco tiempo después de la guerra angloargentina de 1982. Por acuerdo de las partes, todos los muertos argentinos encontrados en las islas fueron trasladados hasta allí .

En un polémico acuerdo, aunque finalmente necesario porque el Estado no lo hacía, el empresario Eduardo Eurnekian aportó un millón de dólares para la construcción del monumento, de hormigón y pórfido patagónico. También se reemplazaron por nuevas las viejas cruces. El monumento se instaló en Darwin en 2004, y por idas y vueltas entre Londres y Buenos Aires, los Familiares lo inauguraron en octubre de 2009.



Cronología de un monumento que trajo polémica

06/02/12 - Denuncian deterioro A dos años de haberse terminado el monumento a los caídos en la guerra en el cementerio de Darwin, familiares denunciaron la falta de mantenimiento y advertieron que para pintar las 237 cruces se necesitaban 30 mil pesos. El 9 de junio de 2009 se publicó en el Boletín Oficial la ley 26.498, que declara lugar histórico nacional al cementerio de guerra de los caídos en Malvinas. Así, el cuidado del predio pasó a manos del Estado.


POLÍTICA -  MALVINAS  - Temor por las versiones sobre el vuelo de LAN

06/02/12 - La industria de la pesca y la prosperidad de la posguerra convirtió a las Islas Malvinas en un sitio, aunque siempre poco poblado, claramente cosmopolita. De ahí que tanto chilenos, españoles, pero también uruguayos, se muestran preocupados por la posibilidad de que el Gobierno argentino decida cancelar su permiso para que la empresa chilena LAN vuele por el espacio aéreo nacional desde Punta Arenas (Chile) a Mount Pleasant en las Islas). Esta versión cobró cuerpo en medio de las tensiones crecientes en ambos países y cuando se espera que Cristina Kirchner se muestre pronto con ex combatientes.

Ayer, en el cementerio de Darwin, un joven chileno que se identificó como Gonzalo, afirmó ante Clarín que la comunidad más afectada por una eventual decisión en ese sentido era la suya, que constitye el 11% de los 2.500 habitantes de las Islas. Dijo que los isleños están explorando alternativas para otros vuelos y que tienen los dos semanales al Reino Unido, pero que ellos se quedarían con dificultades de ver a sus familias pero también de evacuar emergencias sanitarias.


Un viaje a Malvinas, marcado por curiosidades argentinas

POR MARÍA ARCE Y NATASHA NIEBIESKIKWIAT, ENVIADAS ESPECIALES A PUERTO ARGENTINO
Dos periodistas de Clarín viajaron a las islas y cuentan los detalles de un viaje que es posible hacer desde 1999.

05/02/12 - 02:53

En el aeropuerto de Ezeiza, el primer dilema lo tiene la AFIP. “Si vas a Malvinas no podés declarar la laptop. Las islas son argentinas. Es como si quisieras declarar equipos porque vas a Córdoba. Entre las provincias hay libre tránsito”, explica la empleada de Aduanas. Pero ante la duda –y con escalas en Chile mediante- se decide. “Hagamos la declaración igual, porque después vas a entrar vía Santiago”.  El “vas a entrar” se refiere a la escala que –de ida y de vuelta- hará el avión de Lan Chile hasta llegar y volver de las islas Malvinas.

El vuelo despegó a las 23.40 del viernes 3 de febrero y casi 16 horas después se llegó al archipiélago. Hoy, sábado 4 de febrero sobre las 3 de la tarde con una hora de atraso. Es que en el medio hubo una espera de casi siete horas en Santiago. Allí, también se presentó otro dilema. ¿Los pasajeros que viajan a Malvinas deben hacer una conexión nacional o internacional? No es que los chilenos tengan dudas sobre a quién pertenecen las islas. Es que el vuelo hace una parada en Punta Arenas y ahí se desata la duda, incluso entre algunas empleadas de Lan Chile que no saben a dónde mandar a los pasajeros. Finalmente, la disyuntiva queda resuelta: es un vuelo nacional. Es Santiago-Punta Arenas. Lo que pase después de ahí será tema de quienes estén en el sur.

La argentinidad está presente en todo el viaje. No sólo por los pasajeros que vienen de Argentina (la mayoría periodistas con la mira puesta en la tensión que se ha desatado en los últimos días y en la presencia del príncipe William), sino por pequeñas situaciones. El catering del vuelo lo provee la empresa Havanna. Una cajita blanca, muy mona, con un mini alfajor de chocolate blanco, acompañado de un paquete de galletitas de limón bañadas en chocolate y –aunque difíciles de encontrar al menos en Buenos Aires- unos snacks sabor parmesano de la misma marca.

Serán unas seis horas de Santiago a Punta Arenas. Y el encargado de pilotear el avión no tendrá acento chileno. Es uruguayo. Se llama Alfredo Bravo y es el piloto de la nave. A su lado, el argentino Rodrigo I. Varela ayudará a llegar a destino. Políticamente correctos, se referirán a las islas como “Malvinas” en castellano y “Falklands” cuando les toque dar indicaciones en inglés. Pero algunos empleados de la aerolínea titubean ante el nombre. Los más pragmáticos se inclinan enseguida por “Mount Pleasant”, la base-aeropuerto a donde llegan los aviones.

El viaje transcurre sin mayores sobresaltos, pero quienes viajan sobre la ventana sentirán la pelea entre los feroces vientos y el fuselaje. Entre el frío imposible y las ventanillas heladas. Hasta que de pronto, una lengua de agua, inmensa, verdeazulada, con corderitos -como le dicen los marineros al mar “picado”- hace su aparición. Casi de improviso. Y hiela. Deja sin aliento.  Las Malvinas están más cerca.

El aterrizaje en Punta Arenas sigue desarmando y conmoviendo el alma. Al menos, a aquellos que viajan por primera vez invadidos por la nostalgia y con el pecho hundido. Curiosamente, mientras se habla de que el gobierno argentino podría cortar los vuelos de Lan Chile tan sólo esta semana, en vísperas de los 30 años de la guerra, están llegando a estas islas al menos una veintena de veteranos. Los argentinos que pueden eligen Malvinas entre sus destinos.

Es aún tierra chilena pero con la meta más cerca las emociones revolotean. La burocracia les dará un sacudón. Hay que bajar del avión y hacer Migraciones para salir de Chile. Es casi la vuelta del perro. Caminar un pasillo hasta un lobby. Hacer la cola. El sellado de rigor y diez minutos más tarde (sí diez, no más) los 150 pasajeros que seguirán hasta el aeropuerto militar de las islas tienen que subirse exactamente al mismo Airbus 320 en el que llegaron y del que bajaron todas sus cosas para volverlas a subir cortísimo tiempo después. Ni siquiera les reasignarán el asiento. A quien sí reasignarán es a la tripulación. El piloto uruguayo y su par argentino se quedarán en el continente y serán reemplazados por una tripulación 100% chilena. Malvinas está más cerca.

El avión partirá a las islas casi a tope. Lleno de uruguayos que viajan para ver posibilidades de negocios agropecuarios con el gobierno kelper, santaelenos que dejaron la isla en la que alguna vez estuvo preso Napoleón de la mano de la nacionalidad británica y que vienen en busca de un buen sueldo que les ayude a mantener a sus familias. También habrá muchos pescadores. Españoles, rusos, pero sobre todo peruanos a punto de debutar en la temporada de pesca de calamar. Algunos, chilenos, cruzarán también en busca de una mejor paga, como un ortopedista que trabajará en el hospital local y ganará tres veces más que en su país. Será su primera vez en Malvinas.

Las aguas del mar corren furiosas a la distancia.  El cielo se mantiene celeste y sin nubes. Pero por poco tiempo. Una hora y 20 minutos –y un horizonte que se teñirá de nubes blancas- separan a Punta Arenas de Malvinas, explica a Clarín.com Christian Jenkins, el piloto chileno. En este tramo se repiten las mismas galletitas y alfajores de Havanna. Pero poco tiempo más. Según cuentan las azafatas, Lan Chile decidió no renovarle el contrato a la empresa argentina y pondrá en su lugar a otra chilena a partir del lunes. 

El ortopedista chileno que viaja en el asiento 20L repasa sus vacaciones por el sur argentino: “El Calafate”, dirá feliz. Y recordará agradecido la ayuda que le dieron unos santacruceños cuando se quedó sin nafta en medio de la nada y le regalaron casi 30 litros. Entre una anécdota y otra relojea la ventanilla del avión. “Ahí están”, grita. Y la emoción por ver las islas desde el aire por primera vez en la vida aflojan -literalmente- las rodillas.

Ya no se pueden sacar más fotos ni filmar hacia las islas, advertirá el capitán Jenkins. Es por orden de las autoridades de la base de Mount Pleasant. Pero nada impide grabar el momento del aterrizaje dentro del avión. Ese instante en el que se toca este suelo por primera vez y la lágrimas resbalan solas. Increíble como esas dos islas pequeñas- lejanas y cercanas a la vez- son capaces de dejar el corazón hecho un trapito.  Bienvenidos a Malvinas.


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