Calderón admite que México enfrenta “una guerra cada vez más cruenta”

sep
3
2010
El presidente mexicano, Felipe Calderón, admitió este jueves que la violencia de los cárteles de la droga es la manifestación de una “guerra cada vez más cruenta” que se ha cobrado 28.000 muertos desde que llegó al poder en 2006 y ordenó sacar al ejército para combatir al narcotráfico.
Calderon discurso

El análsis de Infolatam

Rubén Aguilar Valenzuela Rubén Aguilar Valenzuela

Cuarto informe

 

Las claves

  • Calderón atribuyó la barbarie a la desesperación de los cárteles, de la que puso como ejemplo la matanza de 72 migrantes de Centro y Sudamérica la semana pasada en el noreste de México.
  • México espera crecer en 2010 entre 4 y 5% tras caer 6,5% en 2009, cuando fue la economía más afectada en la región por la crisis financiera mundial.

México vive “una guerra cada vez más cruenta entre los grupos del crimen organizado en su disputa por territorios, mercados y por rutas”, dijo Calderón al presentar su cuarto informe anual de gobierno en el que se defendió de los cuestionamientos a su estrategia contra el crimen, incluso desde su partido.

Calderón atribuyó la barbarie a la desesperación de los cárteles, de la que puso como ejemplo la matanza de 72 migrantes de Centro y Sudamérica la semana pasada en el noreste de México.

“La captura o abatimiento de importantes líderes criminales ha generado en esas organizaciones delincuenciales expresiones de mayor desesperación”, subrayó Calderón, al recordar que 125 capos y lugartenientes han muerto o han sido capturados por su gobierno.

Entre éstos destacó a tres caídos en el último año: Edgar Valdez (‘La Barbie’), detenido el lunes; Ignacio ‘Nacho’ Coronel -abatido en julio- y Arturo Beltrán Leyva (‘El jefe de jefes’) muerto en diciembre en un operativo militar.

“Ese proceso de confrontación debilita a esos grupos pero genera enorme intranquilidad en la sociedad”, según el mandatario, quien al llegar al poder ordenó desplegar a unos 50.000 militares para perseguir a los cárteles y aprobó una reforma de la Policía Federal.

La oposición e incluso miembros del gobernante Partido Acción Nacional (PAN, centroderecha) cuestionan que Calderón se centre tanto en la confrontación.

Esta estrategia, dicen, sólo consigue amplificar la violencia para el ciudadano de a pie expuesto a bloqueos de calles y carreteras, al espectáculo de cadáveres desmembrados y más recientemente a los atentados con coches bomba, que ascienden a tres en lo que va del año.

Aunque la violencia ocupó parte del discurso presidencial, Calderón también se reservó apartes para anunciar la implementación de la televisión digital antes de 2015 y dar por superada la crisis de la economía, la segunda de América Latina.

México espera crecer en 2010 entre 4 y 5% tras caer 6,5% en 2009, cuando fue la economía más afectada en la región por la crisis financiera mundial.

Calderón, quien se dice dispuesto a reformular su estrategia contra la violencia, reiteró al final de su discurso su invitación a un diálogo nacional.

Las dos principales formaciones políticas de la oposición, que comienzan a jugar fichas de cara a las presidenciales de 2012, se dicen dispuestas a dialogar aunque poco convencidas.

Al comentar el discurso, el alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, mencionado como posible candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), dijo que el diálogo debe ser también sobre política social “y no sólo sobre la estrategia contra el crimen”.

“Es la desigualdad atroz que vive el país la que está ayudando, fermentando la violencia”, expresó en conferencia de prensa.

Por su parte, el Partido Revolucionario Institucional (PRI, centro izquierda), que apuesta a retornar al poder, del que fue desalojado en 2000 por el PAN después de 70 años de hegemonía, dice que el problema del gobierno es de credibilidad.

“Calderón no ha cumplido. Hay más pobres, hay más violencia. Evidentemente tenemos un problema de credibilidad”, apuntó Francisco Rojas, portavoz del PRI en el Congreso.


Suman miles las muertes por “narcoinfierno”

Según analistas, cada hora es asesinada una persona por sicarios del crimen organizado.

Las cifras asustan, son propias de un país en guerra. En los once primeros meses de 2008, la violencia ligada al narcotráfico ha provocado en México 5,031 muertes.

En los últimos 42 días se han registrado 1,031 asesinatos: al menos 24 homicidios al día, uno por hora. Al ritmo actual, los fallecidos en 2008 duplicarán los 2,800 provocados por el crimen organizado en 2007.

En los dos años del mandato de Felipe Calderón ya se han contabilizado 7,882 asesinatos.

El Universal, un periódico que hace el recuento diario de muertos por sicarios del narcotráfico, destaca que en lugar de contenerse, la espiral de violencia aumenta.

Pasar de 4,000 muertes a 5,000 tomó solo 42 días; llegar de 3,000 a 4,000 se dio en 48 días. En contraste, los primeros mil muertos del año se produjeron en 113 días.

En un año, en México se han registrado más muertos por el narcotráfico que bajas mortales sufridas por el Ejército norteamericano (4,209) tras la invasión de Irak en 2003.

Cien días después de la firma de un Pacto de Seguridad Nacional (suscrito por el presidente Calderón, gobernadores, alcaldes, jefes militares y policiales, y dirigentes de la sociedad civil mexicana), que debía acorralar al crimen organizado, los resultados no pueden ser más desalentadores.

Las detenciones de capos del narcotráfico o los decomisos de cocaína no han disminuido la inseguridad. En algunos casos la han agravado.

Los datos duros muestran que los cien días transcurridos desde la firma del pacto anticrimen han sido los más violentos.

El analista Ricardo Alemán denuncia en El Universal que el estado de Chihuahua “ya cayó en manos del crimen organizado y el narcotráfico, que ya impuso su ley, que recolecta impuestos para dar protección a los propios criminales”.

Pesadilla e infierno

La violencia, que golpea a millones de mexicanos, se convirtió en pesadilla.

En Ciudad Juárez se amenaza a las escuelas y se exige a los maestros que entreguen parte del aguinaldo a cambio de no hacer daño a los niños.

En varios estados, los delincuentes extorsionan a los empresarios para garantizar su seguridad. Muchos mexicanos sacan a sus familias fuera del país para protegerlas de secuestros y amenazas.

La Operación Limpieza de la fiscalía y cuerpos de seguridad arroja resultados terribles.

La Policía Federal, que era la joya de la corona por disponer de los agentes más capacitados, mejor seleccionados y bien pagados, está corroída por la corrupción. Altos mandos, incluidos del área de inteligencia, colaboraban con los capos a cambio de unos 350,000 euros mensuales.

Entre los detenidos figura Ricardo Gutiérrez Vargas, director de Interpol México.

Aunque Calderón ha desplegado 3,500 soldados por medio país para combatir al narcotráfico, la guerra no se gana al no contar con una policía honesta y eficiente.

En puntos neurálgicos, la policía local está al servicio del hampa. Y no se puede depurar cuando, como ocurre en más de un municipio, más del 90% de los agentes no pasan controles de confianza.

Según el propio Gobierno, la mitad de todos los policías del país son inútiles e incapaces; el 49.4 % de los evaluados fueron calificados como “no recomendables”.

Sin embargo, la violencia también golpea duramente a la policía. Del 22 de octubre al 2 de diciembre murieron 90 mandos y agentes.

Protestas policíacas

El colmo. Los policías de Chihuahua hicieron huelga cuatro horas en protesta por la creciente inseguridad.

En las últimas horas fue asesinado el subdelegado de la fiscalía y su secretaria, un comandante, un agente y nueve ciudadanos; en la puerta de un cuartel dejaron la cabeza de un decapitado.

Los policías iniciaron el paro después de que su comandante, Víctor Natera, muriera acribillado a bordo de su patrulla.

El estado norteño de Chihuahua (fronterizo con Texas) es el más castigado por la violencia del narcotráfico.

En los últimos 45 días se han registrado 284 asesinatos (la mayoría en Ciudad Juárez), para sumar un total de 2,015 muertos en 2008, entre ellos decenas de policías.

Hace cinco días, un comando mató a ocho personas en un restaurante de Ciudad Juárez; dos días antes, los sicarios mataron a siete jóvenes en un campo de fútbol.

Fuente: El Heraldo - México

Ricardo Rivas: ricardo.rivas@elheraldo.hn





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