BOLIVIA - Indígena septuagenario lidera marcha contra Morales
Por Franz Chávez - (IPS) - El indígena Ernesto Noé, de 69 años, dirige por séptima vez a los pueblos de los bosques y llanuras tropicales de Bolivia en una marcha de 1.482 kilómetros desde la ciudad de Trinidad, capital del norteño departamento de Beni, hasta la sede del gobierno.
Los indígenas, que comenzaron su recorrido el 21 de este mes y calculan
60 días de caminata, demandan territorios y autonomía efectiva, y se
manifiestan contra la extracción de petróleo con daños ambientales.
Noé fue uno de los líderes de la primera marcha de los pueblos del
oriente en 1990, quienes exigían dignidad, el reconocimiento de sus
tierras y una asamblea constituyente.
Ese movimiento terminó convirtiéndose en el impulsor de los cambios
políticos que vive Bolivia desde la asunción del presidente aymara Evo
Morales en 2006.
Con 69 años, el pelo canoso y paso firme, Noé, de la etnia mojeño
trinitario, tiene varios méritos.
Fundó y presidió en 1989 la Central de Pueblos Indígenas del Beni
(CPIB), conformada por 18 etnias, y ahora es presidente del Comité de
Marcha de esta organización que integra a su vez la Confederación de
Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob).
Su edad también lo hace merecedor del respeto de las culturas
amazónicas. A los ancianos se les considera fuente de sabiduría y hoy,
como dirigente de la CPIB, es reconocido también por la Cidob, que
agrupa a 11 organizaciones regionales del oriente y del Chaco boliviano.
El dirigente encabeza a unas 700 personas que comenzaron la larga
caminata a las seis de la mañana del lunes en la ciudad de Trinidad,
capital de Beni, un mes después de la suspensión de otra marcha tras una
negociación apresurada entre la Cidob y el gobierno.
En esa negociación, el gobierno anunció su disposición a modificar la
legislación forestal para evitar una depredación de los bosques, así
como la vigilancia estricta del cumplimiento de normas ambientales por
parte de las empresas mineras.
La promesa gubernamental de crear un reglamento de consulta a los
pueblos indígenas antes de realizar exploraciones petrolíferas,
construir carreteras y centrales hidroeléctricas, y autorizar sondeos
mineros aplacó el enojo de la Cidob, pero la tensión se avivó cuando los
pueblos indígenas pidieron autonomías en sus territorios comunitarios
de origen (TCOs).
"Queremos hablar con el gobierno de jefe a jefe porque las negociaciones
con los ministros han fracasado", expresó Noé en un diálogo telefónico
con IPS desde un punto de la marcha conocido como Casarabe, distante a
unos 50 kilómetros de la ciudad de Trinidad.
Un total de 84 territorios comunitarios de origen fueron reconocidos por
el gobierno, pero hasta ahora sólo 11 municipios están en proceso de
transformarse en gobiernos autónomos indígenas después de que sus
habitantes eligieron ese modo de administración en una consulta popular
el 6 de diciembre de 2009.
Los 11 municipios deben elaborar sus estatutos y elevarlos en consulta
al Tribunal Constitucional, un órgano judicial que entrará en vigencia
en 2011. Posteriormente se convocará a referendos para la adopción de
las cartas orgánicas indígenas.
Noé recuerda que en 1990, tras una marcha entre Trinidad y La Paz,
lograron el reconocimiento de territorios indígenas y hoy piden que esas
delimitaciones se transformen en gobiernos autónomos, capaces de
administrar sus recursos naturales y elegir a sus autoridades bajo la
modalidad de usos y costumbres.
En estas zonas tropicales, el modo de elección popular son los cabildos,
asambleas populares que postulan a los habitantes reconocidos por su
trabajo y valores morales.
La diferencia existente entre la aplicación de un procedimiento de
elaboración de estatutos con participación del Tribunal Constitucional y
la propuesta indígena de aprobar las cartas orgánicas en asambleas
populares representa el centro del conflicto y ruptura entre la Cidob y
el gobierno.
La Asamblea del Pueblo Garaní (APG), integrante de la Cidob, ha optado
por conversar con el gobierno y por ello no participa de la marcha.
"Nunca hemos estado cerrados al diálogo, pero no se puede vulnerar la
Constitución Política del Estado", expresó a IPS el viceministro de
Coordinación con Movimientos Sociales, César Navarro.
Para Navarro, detrás de las movilizaciones están los intereses de
"manipulación política" de algunos dirigentes apoyados por la Agencia de
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por su sigla en
inglés) y citó el caso de la Central de Pueblos Indígenas del Norte de
La Paz (CPILAP).
Esa organización, afiliada a la Cidob, recibió financiamiento para
elaborar y publicar su plan de desarrollo quinquenal. "Usaid ha estado
involucrada en elaborar la visión de una organización y por tanto está
penetrando e involucrándose" en ella, afirmó.
"Muchas organizaciones no gubernamentales son correas de implementación
de las corrientes de Estados Unidos", aseguró el funcionario. "Usaid no
realiza sus planes de manera directa y asigna recursos" a estas
entidades por " cerca de 100 millones de dólares", enfatizó.
"Quiero decirle al gobierno que si la marcha estuviera financiada
estuviéramos muy cómodos, pero los compañeros fueron de pesca para comer
en el campamento donde hay escasez de alimentos", respondió Noé.
"Esta marcha la hallo honesta porque no cuenta con recursos para
financiar la alimentación de los marchistas", subrayó el veterano líder.
El 22 de este mes, en la ciudad de Santa Cruz, el presidente
izquierdista Evo Morales acusó a los partidos de derecha de impulsar
demandas "innegociables", como la cesión de tierras fiscales y parques
nacionales a indígenas.
"Es una forma de oponerse a las políticas que desarrollamos y al proceso
de cambio", expresó.
La marcha indígena de los pueblos orientales ha recibido el respaldo del
Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo (Conamaq), una
antigua aliada de Morales.
Conamaq también demanda el reconocimiento de sus tierras ancestrales
para crear gobiernos autónomos que recuperen la antigua organización
social y cultural de pueblos de la región occidental de Bolivia.
Esta entidad no descarta adherirse a la marcha de la Cidob, en rechazo
al proyecto de Ley Marco de Autonomías propuesto por el gobierno, que
establece un número de 10.000 habitantes para conformar un gobierno
autónomo, mientras la organización de tierras altas pide que el número
sea sólo de 6.000 habitantes.