ARGENTINA - "Es un escándalo que el Reino Unido invoque la libre determinación de los malvinenses".
Así lo consideró el especialista en derecho internacional, graduado en la Universidad Nacional de Rosario, Marcelo Kohen quien además aseguró que "pretenden ponerse en condición de víctimas e insisten en que un país de 40 millones molesta a 3 mil isleños“.
"Es un escándalo que el Reino Unido invoque la libre determinación de los malvinenses".
Así
lo consideró el especialista en derecho internacional, graduado en la
Universidad Nacional de Rosario, Marcelo Kohen quien además aseguró que
"pretenden ponerse en condición de víctimas e insisten en que un país de
40 millones molesta a 3 mil isleños“.
"Las islas eran españolas
al momento de la independencia y por regla de sucesión de Estados, lo
que era territorio español dependiente de Buenos Aires se transformó en
argentino", reseñó Kohen.
● La oposición pone condiciones para la reunión por Malvinas
Buenos
Aires. - El especialista argentino en derecho internacional Marcelo
Kohen consideró que es “un escándalo que el Reino Unido invoque la
libre determinación” de los isleños, y aseguró que "el objetivo es
ocultar que quien dispone de la fuerza impone una situación contraria a
derecho".
Kohen sostuvo que "por eso pretenden ponerse en condición
de víctimas e insisten en que un país de 40 millones molesta a 3 mil
isleños“, y recordó que el "Reino Unido expulsó a un número similar de
pobladores en Diego García para permitir que Estados Unidos instale
allí una base militar”.
En cuanto a la militarización denunciada
por el gobierno argentino, Kohen ponderó esta actitud y recordó que
“las Naciones Unidas condenan la instalación de bases militares en
territorio colonial”.
También consideró que las maniobras en las que
participa el príncipe William “ponen a la luz que las islas son
utilizadas por la potencia colonial con fines militares que nada tienen
que ver con la actividad normal".
Quien fuera el abogado de
Argentina ante la Corte Internacional de La Haya en el tema de las
pasteras -es el único jurista argentino que litiga ante ese tribunal-
sostuvo que la posición del país “es sólida porque se basa en
argumentos jurídicos. No es una cuestión de mera proximidad
geográfica”.
“Las islas eran españolas al momento de la
independencia y a raíz de una regla universalmente aceptada como lo es
la de la sucesión de Estados, lo que era territorio español dependiente
de Buenos Aires se transformó en territorio argentino”, reseñó desde
Ginebra, Suiza.
Kohen indicó que “el gobierno argentino tomó posesión
de las islas en 1820 y el Reino Unido de Gran Bretaña no protestó,
aunque tuvo conocimiento directo del hecho, reconoció a la Argentina y
celebró un tratado de amistad con el país en 1825 y tampoco protestó, a
pesar de que ya había actos posesorios argentinos".
“Durante 50
años los británicos se olvidaron totalmente de Malvinas. Fue en el
momento en que el establecimiento argentino en las islas se consolidó
en 1829 y que se crea la comandancia argentina”, afirmó este profesor
de Derecho internacional del Instituto de Altos Estudios
internacionales y del Desarrollo de Ginebra, “en que algunos círculos
en Londres señalaron la importancia estratégica de contar con una
presencia en esta parte del mundo".
“El hecho de fuerza fue
ilícito en 1833 y lo es hoy. Hay gente que cree que como en ese momento
la fuerza estaba permitida, la usurpación está validada”, afirmó
Kohen, quien recuerda que incluso para ocupar un territorio por la
fuerza, “la conquista requería de ciertas condiciones, y en ese momento
no solo no había guerra entre las dos naciones, sino un Tratado de
Amistad”.
Este abogado, graduado en la Universidad Nacional de
Rosario, rememora que “nunca hubo un tratado o un acto unilateral que
reconociera una transferencia de soberanía de la Argentina al Reino
Unido. Siempre Argentina protestó y no consintió el despojo; muchas
veces se cree que estamos reivindicando algo que `a lo mejor´ fue
nuestro y hoy ya no lo es, pero los argumentos son sólidos y la prueba
de eso es que desde un inicio el Gobierno británico se negó a entrar en
discusiones frente a las protestas argentinas, una típica posición de
fuerza británica”.
Kohen diferenció de este modo -durante una
entrevista telefónica en la que respondió a Télam desde su oficina- el
caso Malvinas de otros, como por ejemplo el de California: "México
transfirió esos territorios mediante tratado".
Luego el jurista se
refirió a la apelación británica al principio de la libre determinación
de los pueblos: "hasta 1965, en que se produjo la primera resolución
de la Asamblea General de Naciones Unidas por Malvinas, la posición
británica siempre había sido que el principio no tenía carácter
jurídico. Se `acordaron´ del principio cuando tenían que justificar su
posición en Gibraltar o en Malvinas".
Kohen consideró que "un
elemento fundamental por el cual la libre determinación no es aplicable
es no sólo que los británicos desalojaron a las autoridades argentinas
en 1833 e impidieron el regreso de los argentinos que tenían intereses
en las islas y estaban en Buenos Aires en el momento del despojo, sino
que desde entonces controlan la política migratoria, y modelan el
cuerpo electoral de las islas a su antojo“.
Por esto consideró
que es "un escándalo que el Reino Unido invoque la libre determinación"
y peor aún que lo utilice como excusa para no buscar una solución
pacífica a la disputa de soberanía. Recordó que en una situación
similar "negoció con China por Hong Kong y no se le preguntó nada a la
población de Hong Kong".
“La excusa de la libre determinación no se
justifica en absoluto, primero porque la ONU nunca reconoció que fuera
aplicable a Malvinas, y segundo porque el Reino Unido tiene derecho a
pensar que es aplicable, pero la Argentina tiene todo el derecho de no
pensar igual”, afirmó.
El jurista afirmó que “el Reino Unido se
arroga la capacidad de decidir en una controversia internacional qué es
válido para las dos partes. Es una posición típica de fuerza, ante la
otra parte que tiene el derecho pero no los medios para modificar la
situación, que es el gran problema del derecho internacional y las
relaciones internacionales”.
Otro elemento citado por Kohen del
discurso británico “es decir `no negociaremos hasta tanto los isleños
nos pidan que negociemos´. Hay una violación flagrante del Reino Unido
de la obligación de resolver las disputas internacionales mediante la
utilización de los medios pacíficos existentes, el primero de ellos la
negociación. Es evidente que la obligación de resolver una controversia
internacional entre dos países no puede subordinarse a la voluntad de
un grupo de ciudadanos de uno de ellos". (Télam-por Aldo Marinozzi)
● La oposición pone condiciones para la reunión por Malvinas
Diputados
de la oposición pondrán condiciones para participar de la sesión
conjunta en Tierra del Fuego por Malvinas, en una reunión preparatoria
que se realizará mañana con autoridades de la comisión...
Diputados
de la oposición pondrán condiciones para participar de la sesión
conjunta en Tierra del Fuego por Malvinas, en una reunión preparatoria
que se realizará mañana con autoridades de la comisión de Relaciones
Exteriores de la Cámara baja.
Se trata de la sesión conjunta que
las comisiones del Senado y Diputados harán el viernes próximo en la
capital fueguina, Ushuaia, para tratar un proyecto de ley impulsado por
el kirchnerismo en apoyo de la posición impulsada por el gobierno ante
Naciones Unidas en la disputa por la soberanía que Argentina mantiene
con el Reino Unido.
"Si el oficialismo espera que vayamos a
aplaudir lo que ellos decidieron, la posibilidad de que toda la
oposición vaya a Tierra del Fuego se aleja", reconocieron en diálogo con
la agencia DyN fuentes parlamentarias involucradas en el debate.
El
planteo surge con fuerza desde el radicalismo, el bloque del peronismo
disidente y del PRO, pero también involucra a otros sectores opositores,
incómodos tras el acto que el 7 de febrero encabezó la presidenta
Cristina Fernández en la Casa Rosada, donde anunció una ofensiva
diplomática por Malvinas.
"Ir a Tierra del Fuego para escuchar
otro monólogo no es lo que queremos. Nuestra intención es tratar de
argumentar y discutir una posición conjunta, que no solo incluya la
visión del gobierno, sino también la de la oposición", indicó el
informante.
Los legisladores fueron citados por el presidente de
la comisión de Relaciones Exteriores de Diputados, el mendocino
Guillermo Carmona, y es en este escenario que el núcleo duro de la
oposición presentará sus reclamos.
El peronista disidente Enrique
Thomas, el radical Ricardo Gil Lavedra y el macrista Federico Pinedo
definían el planteo que llevarán a la comisión, que está compuesta por
43 integrantes, la mayoría kirchneristas, pero con una amplia
representación de sectores no oficialistas.
Los legisladores,
junto a los senadores que integran la comisión de Relaciones Exteriores
de la Cámara alta, participarán de una sesión simbólica para debatir
sobre la posición que lleva la Argentina ante los foros internacionales
para plantear su reclamo.
El encuentro parlamentario se llevará a
cabo el viernes y fue organizado a instancias de una invitación
especial que realizó la gobernadora fueguina Fabiana Ríos.
La
mandataria, al realizar la convocatoria, manifestó que "ante los hechos
públicos en relación a las acciones que lleva adelante el Reino Unido"
vinculadas al conflicto por la soberanía de las islas, "reviste
trascendencia que la sesión en la que se traten proyectos vinculados a
la cuestión Malvinas se pueda realizar en nuestra capital" de la
provincia.
"Los presidentes de bloque queremos exponer la
posición de su partido y tratar de generar una posición unificada.
Queremos ir a discutir eso a Ushuaia, no a escuchar la posición que
quiera bajar el gobierno", indicó la fuente.
En el caso de
Diputados, la semana pasada quedaron definidos los nombres de los
integrantes y de las autoridades de la comisión que, junto a Carmona,
estará formada por el radical Ricardo Alfonsín, el peronista de Santa Fe
Omar Perotti, Juan Carlos Zabalza, del Frente Amplio Progresista, y el
peronista disidente Alfredo Atanasof.
En el caso del Senado, la
Comisión de Relaciones Exteriores no tuvo cambio sustanciales y mantiene
de presidente al kirchnerista Daniel Filmus.