CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) La candidata a presidenta y líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, involucró este jueves (07/07) al ministro de Planificación, Julio De Vido, y empresarios cercanos al kirchnerismo al declarar como testigo en el juicio oral por el asesinato del empresario pesquero Raúl Espinosa.
"Me alegro que un tribunal me haya convocado para aportar datos acerca de un crimen que demuestra la relación empresarial y los aportes de estas empresas a las campañas políticas ligadas al kirchnerismo", manifestó la candidata de la CC, según se informó en un comunicado de prensa.
Carrió indicó al tribunal, en la ciudad de Puerto Madryn, que Espinosa confesó "haber aportado a la campaña de Kirchner en 2003 y que él ahora respondía a Conarpesa. Agregó que De Vido apretaba a Conarpesa para que pusiera cada vez más plata y que los recaudadores eran Rudy Ulloa Igor y Claudio Uberti".
La querella pidió que Carrió declare como testigo y, si bien se le dio
la posibilidad de hacerlo por escrito, la candidata a la presidencia
decidió hacerlo en forma personal.
El asesinato del empresario pesquero ocurrió en 2003 y, según Carrió, "los autores intelectuales siguen libres", pero exhortó a "ser
pacientes para encontrar justicia, porque sin ella la Argentina no
tiene destino. Este caso demuestra cómo una investigación iniciada hace
muchos años comienza a dar frutos recién hoy".
Carrió dijo al tribunal que el caso del asesinato de Espinosa "corrobora el modus operandi en la recaudación" y remarcó que "la
pesquera Conarpesa, empresa que quería quedarse con los permisos de
pesca que pertenecían a Espinosa, fue aportante de la campaña
presidencial de Néstor Kirchner en 2003 y luego el kirchnerismo trabajó
para ellos cuando fueron gobierno".
La diputada afirmó que "los dueños de estas empresas visitaban
regularmente la Quinta Presidencial de Olivos cuando Néstor Kirchner era
presidente de la Nación, y son los mismos que años más tarde me
llevaron a juicio por haberlos vinculado con el financiamiento espurio
de la campaña del kirchnerismo en 2003".
Carrió, quién viajó a Chubut acompañada por su compañera de bloque Elsa Quiroz, relató al tribunal que al empresario asesinado lo conoció "en 2003 cuando estábamos viajando durante la campaña electoral" y así supo "de las presiones constantes por los permisos de pesca e hizo hincapié en la depredación de los recursos para la pesca".
También recordó que Espinosa le habló "de Néstor Kirchner y su
vinculación con Conarpesa y aseguraba que era un fuerte aportante a su
campaña presidencial. Conarpesa era la empresa que quería quedarse los
permisos de pesca de Espinosa y más tarde fueron los que quisieron
comprarle la parte de la empresa a Lorena Gabarrus, la viuda de
Espinosa".
Carrió contó que "más allá de sus declaraciones yo le
reclamé a Espinosa pruebas para poder iniciar una investigación, él
quedó en entregármelas en 10 días y ahí fue cuando lo mataron. Nos contó sobre la dificultad para conseguir los permisos de pesca y de las coimas que había para conseguirlos".
La líder de la CC confió a los magistrados que "siempre me pareció muy claro el móvil de este crimen" pero aclaró que nunca quiso "hacer
del crimen una cuestión política durante la campaña de 2003. No me
parecía que sin pruebas se pudiera involucrar a un candidato con un
asesinato. Más tarde los vínculos se fueron probando".
Carrió aseguró al respecto que "en el juicio civil que me inició
Héctor Antonio, dueño de Pescafina, confesó todo. Que había hablado con
Lorena Gabarrus para comprarle la parte de la empresa, que estaban
detrás de los permisos de pesca de la empresa de Espinosa para poder
pescar en el Golfo de San Jorge y que habían comprado la yegua Lakarrió
para burlarse de mí. La demanda fue rechazada".
La diputada señaló que como derivación del caso, De Vido le inició un juicio en tanto que los empresarios Héctor Antonio y Alvarez Castellano, dueños de Conarpesa y aludidos por la diputada, le iniciaron otra querella que la legisladora ganó.