08 de Abril, 2026
Radio Mercosur
Paraguay

Paraguay impulsa el regreso de Venezuela al Mercosur

El Gobierno paraguayo, en ejercicio de la presidencia pro tempore, buscará el consenso con Argentina, Brasil y Uruguay para levantar la suspensión que rige sobre el país caribeño desde hace siete años

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El escenario geopolítico del Cono Sur comienza a mostrar movimientos de piezas que eran impensables hasta hace poco tiempo. El Gobierno de Paraguay, que actualmente ostenta la conducción rotativa del Mercosur, ha decidido tomar la iniciativa para reintegrar a Venezuela como miembro pleno del bloque. Esta decisión marca un punto de inflexión en la política exterior de la región, que busca reconfigurarse ante los desafíos económicos que asoman en el horizonte cercano.

 
La postura paraguaya fue oficializada desde la propia residencia presidencial, Mburuvicha Róga, donde se confirmó que la propuesta será formalmente trasladada a los demás socios fundadores: Argentina, Brasil y Uruguay. El objetivo es alcanzar un acuerdo que permita dejar atrás la suspensión que pesa sobre Caracas desde el año 2017, cuando el bloque aplicó el Protocolo de Ushuaia debido a la crisis institucional y la situación del compromiso democrático en aquel país.
 
Este giro diplomático no ocurre en el vacío. Se produce apenas semanas después de que el presidente de Colombia manifestara el interés de su nación, actualmente Estado asociado, de avanzar hacia una integración total. En ese mismo contexto, se conoció la voluntad del gobierno venezolano de retomar su lugar en la mesa de decisiones del organismo regional, una posición que Paraguay ahora parece dispuesto a convalidar y liderar.
 
La historia de Venezuela en el bloque ha sido un camino de avances y retrocesos. Su ingreso formal como socio pleno se concretó en el año 2012, pero el idilio duró apenas un lustro. Las tensiones políticas internas y la creación de una asamblea constituyente que desplazó los poderes del legislativo opositor fueron los detonantes para que sus socios decidieran aplicar la denominada "cláusula democrática", dejando al país caribeño al margen de las preferencias arancelarias y las decisiones políticas.
 
Sin embargo, la urgencia de los nuevos tiempos parece imponerse sobre las diferencias del pasado. El Mercosur se encuentra en las puertas de una transformación histórica tras la firma del tratado de libre comercio con la Unión Europea. Este acuerdo, que proyecta un mercado de más de 700 millones de consumidores, requiere de un bloque cohesionado y con una arquitectura institucional sólida para enfrentar la competencia global.
 
La implementación provisional de este pacto con Europa está marcada en el calendario para el próximo 1 de mayo. Esta fecha límite ejerce una presión adicional sobre las cancillerías, que ven en la ampliación del mercado común una oportunidad para fortalecer la posición negociadora frente al Viejo Continente. En este esquema, la incorporación de nuevos actores y la regularización de los antiguos socios se vuelve un activo estratégico.
 
Al mismo tiempo, el proceso de integración regional observa con atención la evolución de Bolivia. El país andino, que inició su adhesión en 2015, se encuentra actualmente en una etapa de transición técnica para alinear sus normativas legales y arancelarias a los estándares del bloque. La posible reincorporación de Venezuela sumaría una pieza más a este rompecabezas de integración que busca ganar volumen político.
 
El camino hacia la reincorporación plena no estará exento de debates técnicos y políticos profundos. La diplomacia paraguaya deberá ahora buscar el punto de equilibrio entre las exigencias del Protocolo de Ushuaia y la necesidad pragmática de una integración económica ampliada. Lo que queda claro es que la agenda del Mercosur ha dejado de ser exclusivamente comercial para convertirse, una vez más, en el centro de la gran política sudamericana.
 
Redacción con información de Infobae