MUCHA POLÍTICA, MUCHOS POLÍTICOS Y NINGÚN RESULTADO

15/06/2010

Las relaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, siguen  estancadas. A poco tiempo del cambio de presidencia en la Unión Europea y a poco de cambiar también la presidencia del Mercosur, los bloques continúan sin ponerse de acuerdo.

La idea de ambos bloques, era conciliar los acuerdos en tanto estuvieren la Argentina presidiendo el Mercosur y España la Unión Europea.

Pero no dan los tiempos. Son más los tropiezos y los desacuerdos que para su resolución falta a tiempo.

Por esa razón no hay todavía un acuerdo entre ambos bloques.

Abonan esta teoría, los constantes vaivenes de ambos grupos  que viven momentos muy complicados.

Europa está inmersa en una crisis que no conocía y que tampoco esperaba, con la caída del euro a pisos históricamente nunca alcanzados: la debacle griega, España a un paso del crash financiero, Francia reduciendo hasta lo imposible sus gastos, y si seguimos recorriendo el mapa de Europa, apreciaremos que todos los países del Viejo Continente están viviendo en un clima de inquietud y agitación, cuál más, cuál menos.

Evidentemente, concretar un tratado con otras regiones del mundo podría resolverles el problema de abastecimiento, pero de ninguna manera les resolvería el problema interior de todos y cada uno de sus integrantes. Aunque sí, los ayudaría grandemente.

Europa tiene, por hoy, graves problemas financieros.

El Mercosur, por su parte, también está bailando en la cubierta del Titanic.

Los cuatro países fundadores del bloque, están pasando por momentos muy duros.

La Argentina sigue su pelea entre los políticos oficialistas y la oposición dividida con miras a anularse ambos de alguna manera, postergar sus proyectos, más los problemas financieros, la corrupción, la inflación que se deglute los sueldos de los trabajadores baste observar los porcentuales de los aumentos que los gremios reclaman, la pobreza y el hambre que en un país con el potencial económico y productivo que posee la Argentina, no se entiende.

A todo esto, agreguémosle la corrupción enquistada desde hace muchos años en los estratos de los gobiernos como herencia en unos y prácticas acostumbradas en otros.

La permanente pelea entre el gobierno y parte de la prensa, también ayuda a que la situación argentina sea difícil y complique más la confianza del hombre de a pie que tendrá que pensar mucho antes de emitir su voto en las próximas elecciones nacionales del 2011.

Los problemas internos argentinos no son fáciles de resolver, por el tamaño geográfico del país y porque para gobernarlo es necesaria una cuota de sensatez que no parece detentar la actual conducción política.

Uruguay, por su parte, está mejor ubicado porque no tiene todos los problemas de la Argentina. De la mano de José Mujica, ex integrante de los Tupamaros, un grupo guerrillero que asoló el país en la década de los 70,  Uruguay vive un momento de expansión y de muy buenas relaciones con los demás miembros del Bloque.  Tiene bajo índice de mortalidad infantil, un número de pobres a los cuales se les va dando soluciones lentas pero confiables, una buena relación con la oposición y el hecho de tener dos partidos políticos mayoritarios que piensan en el país, facilita la tarea de un hombre como Mujica que tiene muy claro qué tiene, qué puede, qué quiere y qué necesita su país para producir un interesante despegue.

Pese al tamaño de su territorio (grande como la provincia de Buenos Aires en Argentina), hoy el Uruguay exporta más carne que ésta y le ha ganado los mercados que Argentina perdió desde el conflicto con el campo hasta la fecha, situación que nunca había ocurrido antes.

Uruguay, hoy, ingresa a sus arcas una importante cifra en concepto de exportación de este producto alimenticio, fundamentalmente, y su balanza comercial  lo favorece.

Brasil, lo sabemos, está mejor posicionado que los demás económica, financiera y políticamente, con un presidente que tiene enorme predicamento en la política continental, y gran predicamento en Europa, habiéndose constituido en un referente indiscutible del Mercosur y de América, sin ninguna duda, por su pensamiento y por cómo se encuentra su país, al que ha mantenido a flote sin prácticamente sobresaltos financieros pese a la crisis que azota al mundo.

Por su parte, Paraguay, avanza muy lentamente con un poder político muy dubitativo, con una economía que no se expande pese a algunos aciertos que le han permitido equilibrar relativamente sus finanzas.

Pero no despega, es como una etapa de lentitud manifiesta que no termina de definir su futuro, como si hubiera perdido el horizonte.

La discusión interna sobre si Venezuela debe o no ingresar al Mercosur, por parte de un grupo de legisladores que piensan ese ingreso en términos total y absolutamente políticos y nada económicos, le impide al Mercosur terminar de resolver la ingreso de un país que posee una riqueza muy importante y que, al margen de que se pueda o no coincidir con su presidente, podría serle muy útil al Paraguay.

La carga política de los países del Mercosur hace que se piense más en ella que en la importancia que les daría un buen arreglo en términos financieros con países que detentan diferentes posiciones ideológicas, mal que nos duela a todos.

Diferenciar estas situaciones sería muy bueno para el Mercosur.

Pero por el momento, los dos principales socios fundadores del bloque, se han pasado el tiempo discutiendo todas sus relaciones sin ponerse de acuerdo y han quedado sólo unidos en la intención.

Y, para completar el inquietante panorama del Mercosur, emerge una creación del presidente Lula –el UNASUR- que está creciendo con fuerza y que nació  para hacerle sombra al Mercosur, ya que  permite los TLC a los socios y “todos” los países del Cono sur son socios fundadores desde el primer momento, sin pasar por la extenuante aprobación política y burocrática de los socios fundadores, como en el Mercosur.

Baste recordar el texto que da sentido al UNASUR:  

La Unión de Naciones Suramericanas busca el desarrollo de un espacio integrado en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental y en la infraestructura. Este nuevo modelo de integración incluirá todos los logros y lo avanzado por los procesos del Mercosur y la Comunidad Andina, así como la experiencia de Chile, Guyana y Suriname. El objetivo último es y será favorecer un desarrollo más equitativo, armónico e integral de América del Sur”.

Está todo dicho.

 

Jorge Cané

jcane@radiomercosur.com

 

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