MERCOSUR – EL FUTURO GOBIERNO DE SEBASTIAN PIÑERA
02/02/2010
El pueblo chileno ha votado y ha triunfado quien el pueblo quiso.
De nada valieron las especulaciones de los sectores que seguían pensando en que Chile sólo marcharía hacia delante con un gobierno del mismo signo que el anterior, el de Michelle Bachelet.
La gente votó. El ciudadano, libremente, se expresó del único modo que lo deben hacer los pueblos civilizados; con el voto.
Quedaron atrás los oscuros tiempos de la revolución Pinochetista, con su carga de persecuciones, de prohibiciones y de disciplina militar para el pueblo civil.
Y quedaron atrás, las imágenes de un ejército glorioso como el chileno, transformado de pronto en el peor enemigo de un pueblo manso, lea a su bandera y laborioso como lo es el pueblo chileno.
Se ha votado y elegido, se ha decidido.
Y esa es toda la verdad.
Nadie se sintió presionado por los medios, porque éstos hicieron lo que debieron hacer: informar. Sin malas intenciones, sin especulaciones falsas, sin atacar al nadie. El periodismo chileno, hizo lo que debió hacer una prensa seria, responsable y honesta: informar, dar sus puntos de vista con respeto y con dignidad, porque la historia de gloria y de sacrificio de los chilenos, no debía ser mancillada con actitudes antidemocráticas.
Nadie mejor que el pueblo chileno, para comprender con altura moral, lo que sigue después de un gobierno. La democracia indica que a un gobierno elegido por el pueblo le sigue otro gobierno elegido por el pueblo.
El que ganó deberá gobernar para bien del pueblo y de la patria. El que no ganó, no perdió, simplemente no obtuvo la mayoría y será responsable de apoyar al triunfador y hacer notar, con respeto y con altura moral, aquello en lo cual discrepa.
No todo fue color de rosa. No todo fue alegría. También hubieron algunos minúsculos sectores que discreparon fuerte y de manera antidemocrática, pero pudo más la sensatez, el orgullo patrio y el amor a la tierra, y así fue el resultado. El pueblo hizo gala, el 17 de enero, de una conducta intachable, digna de la historia blanca de Chile. La historia negra de los chilenos, ya pasó.
Hoy los chilenos, siguen adelante, siguen con la frente alta, el camino del progreso, del crecimiento cierto, de la estabilidad y del trabajo.
Llegó al gobierno de Chile, un hombre que sabe de administración, que sabe de conducción de masas, que sabe qué necesita el país para continuar aportando esfuerzo y motivas al pueblo para juntos, vencedores y vencidos, trabajen juntos para un mañana mejor, porque cada chileno sabe que, con cada gobierno elegido libremente por ellos, se renueva algo que otros pueblos, acosados por delincuentes y corruptos enquistados en el poder público, no pueden entender: se renueva la esperanza.
No hay peor mal para los pueblos, cuando equivocan el voto llevados por los cantos de sirenas de los que detentan el poder para su propio bien.
Chile entiende este mensaje, entendió el mensaje de Piñera y eligió.
Chile espera. América espera. El mundo espera.
Ahora llegará el momento de la verdad.
Piñera tiene en sus manos la gran oportunidad que deseaba, cuando compartía las charlas, los cambios de opiniones y las esperanzas de sus allegados, en aquellas tertulias de los Grupos Tantuco, junto a jóvenes dispuestos a trabajar por el futuro de todos, junto a profesionales que aportaron ideas y conceptos que, a la postre fueron fundamentales para este éxito electoral.
Piñera supo escuchar, aceptó considerar –y de hecho lo hizo- todas las opiniones y las propuestas ciudadanas. Compartió los Cabildos Abiertos para estar cerca de la gente. Sonaron en sus oídos la voz de quienes necesitaban creer en una nueva propuesta y lo hicieron a través de los Consejos Ciudadanos Regionales.
En el programa “Cuéntame el Chile que Quieres”, supo comprender las necesidades de quienes no siempre tuvieron posibilidad de hacerlo.
Hoy, Chile, el país que gracias a sus gobernantes se encuentra en el privilegiado grupo de los “países ricos”, mira hacia delante.
Y también mira sorprendido como, otros países, territorialmente más beneficiados, dilapidan el tiempo en luchas políticas vergonzantes y estériles, deambulan por los centros financieros mundiales, pidiendo un dinero que no supieron ganar con lo que su tierra les permite producir.
Chile no pierde el tiempo.
Su pueblo no espera la dádiva de un plan social para vivir. Quiere trabajar. Quiere proyectos posibles. Quiere la verdad.
Quiere un gobierno que, mirándolo a los ojos, le diga la verdad.
Ahora habrá que seguir trabajando como todos los días, porque el mañana espera.
Y Piñera, como todo gobernante elegido por la mayoría, democráticamente, como todo ciudadano de Chile, deberá dedicarse a trabajar.
Jorge Cané.
Director periodístico
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