MERCOSUR … A PASO LENTO…

02/04/2010

Los países de Europa, después de muchos años de discusión, consensuaron la creación de la Unión Europea, a partir de la puesta en vigencia del Tratado de la Unión Europea (TUE), el 1 de noviembre de 1993.

 

Veintisiete países de Europa, conforman el bloque económico-financiero más importante del mundo, al que, bien podría seguirle, con mucha voluntad, el Mercosur, un conjunto de sólo 4 países con un mismo arranque histórico, con los mismos deseos de progreso y con un mismo objetivo: mostrar la importancia que esta parte del mundo tiene a nivel de la producción económica. Rico en  cereales, rico en oleaginosas, en vides, en ganadería, etc. etc.

 

Desde la Unión Europea, se negocian productos que Europa puede exportar hacia otros puertos del mundo y se unificó la moneda para facilitar el ingreso de divisas al Viejo Continente, con lo cual se afirmaron dos aspectos básicos de toda negociación: el acuerdo sobre los productos a exportar e importar y la unificación de la moneda para promover el crecimiento de todos sus integrantes, en su justa medida.

 

Si observamos a la Unión Europea, debemos coincidir que, pese a ciertas diferencias que sus países tengan en lo pequeño, en lo esencial han acordado entre todos para hacer una unión económica-financiera fuerte, seria y digna de ser imitada. No olvidemos que no fue tarea fácil el acuerdo entre ellos, por las inevitables diferencias de costumbres, de idioma, de producción, de diferentes conceptos económicos y de historia.

 

Europa, asolada por distintos conflictos bélicos que, en general, propiciaban su división, -hoy, superados aquellos escollos-, nos muestra que, con buena voluntad, con inteligencia y con esfuerzo, todo puede conseguirse. Y el mundo celebró alborozado, la unión de 27 países que ahora, empujan juntos el carro para seguir mostrando una Europa unida, activa y viva.

 

Al igual que la Unión Europea, el Mercosur tuvo su origen en la Economía.

 

En esta parte del mundo, nuestro Bloque, se enseñorea  como la concreción de un organismo con enorme futuro, con varios ítems a favor: tierra joven y productiva, enormes caudales de agua potable, una gran producción agrícola-ganadera, y pueblos jóvenes en sus historias, pero que algo han aprendido del mundo y de los demás con una cultura casi totalmente europeizada por los conquistadores, a las puertas de los 200 años transcurridos.

 

Aquí también hemos vivido guerras, aquí también pueblos enteros –especialmente aborígenes- entregaron su vida en aras de la defensa de sus tierras, de su patrimonio, de sus riquezas, pero fueron diezmados por la prepotencia de los europeos que nos impusieron su cultura, sus proyectos, su lengua, pero con demasiadas armas bélicas y malas actitudes, destruyeron gran parte de la historia anterior a su llegada que sirvieron para crear este continente.

 

La conquista de esta parte de América, el Cono sur americano, no fue sencilla.

 

España encontró en estas tierras, productos que no tenía, territorios por conquistar para su corona y espacio ilimitado para extender sus dominios, en épocas en que la grandeza territorial era fundamental para la clase dominante. Pero también encontró la respuesta del indio americano defendiendo el terruño en el que estuvo primero.

 

No dejemos de recordar cómo se diezmó a los indios de la América del sur por parte de los españoles quienes se quedaron con todas estas tierras a cambio de la vida de comunidades aborígenes enteras, que fueron destruidas “en nombre de la corona española”.

 

Pero los años pasaron, ya van para 200 años y algo hemos aprendido las comunidades de estos territorios.

 

Hemos reconquistado nuestros territorios, entre los propios americanos nos hemos agredido hasta el cansancio por un pedazo de tierra, por una isla, nos hemos traicionado entre nosotros, hemos sido espías deliberados de nuestros hermanos del continente, y por cuestiones meramente circunstacionales y políticas incursionamos en la guerra abierta sin aplicar aquello que hace dignos y civilizados a otro pueblos del mundo como lo es la diplomacia…

 

Pero, finalmente, los tiempos pasaron y cambiaron, como pudimos llegamos a los 200 años. ¿Qué hemos aprendido en 200 años de vivir en estos territorios?

 

 Nos hemos organizado, hemos trabajado, hemos producido y haber crecido numéricamente como población ilimitadamente.

 

¿Qué hemos hecho, qué hacemos ahora y qué haremos en el futuro?

 

Hemos aprendido a tomar algunos buenos ejemplos. De la Unión Europea creamos un Bloque económico como el Mercosur, con sólo 4 países –por ahora- con dos miembros mayoritarios que se disputan el ligerazgo y que parecieran ser los dueños de la pelota, manteniendo a raya a los otros 2 más pequeños, condenándolos al ostracismo y a tolerar todo cuanto se les ocurra a los más grandes territorialmente y más fuertes económicamente.  

 

Europa consensuó su política económica para crear la Unión Europea.

 

El Mercosur, todavía sigue discutiendo quién es más fuerte y quién tiene, dentro del Bloque, más peso. Para lo único que se han puesto de acuerdo es para estar en desacuerdo.

 

En síntesis, se discute quién es el líder y quién tiene el derecho de decidir por propia voluntad el destino de los demás miembros.

 

La lógica nos indica que, tanto Brasil como Argentina, debe obligatoriamente  ubicar a Paraguay y a Uruguay en su mismo nivel económico por encima de cualquier especulación y que las opiniones de los dos países más pequeños territorialmente, tengan el mismo valor que el de los dos más poderosos, porque, sinó, el Mercosur va a seguir empantanado por la injusticia y por la sordera y capricho de los “socios” mayoritarios.

 

Necesitamos un Mercosur importante, respetado y considerado por el mundo, que sirva, no para la charla política quemando palabras y tiempo, sino para negociar a conciencia con el mundo, como correspondería hacer.

 

La política está demás en el Merosur. Es un organismo creado para hacer negocios que favorezcan a los países miembros.

 

Si el bloque europeo u otro desea lo que nosotros tenemos, lo menos que tiene que hacer es lo que intenta concretar España por estos días: reunirse, discutir cuanto sea necesario y llegar a coincidencias que permitan, finalmente, la realización de buenos negocios. Un buen negocio es aquel en el que se benefician las dos partes de la conversación, el que quiere comprar y el que quiere vender. Caso contrario, el negocio, en términos reales, no existe.

 

Pero, con 4 países, de los cuales dos mayoritarios van cada uno por su lado y los otros dos minoritarios no pueden hacer oír su voz  y sólo hacen número, es evidente que el Mercosur vegetará como lo ha hecho hasta ahora.

 

El cono sur americano no tiene 4 países, tiene 12. Si todos estuvieran unidos, el Mercosur sería otra cosa. Dejaría de ser un regular negocio para dos países y un mal negocio para los dos más pequeños, para pasar a ser un excelente negocio para 12 países transformando al Mercosur en un verdadero emporio, respetado y considerado por el mundo,  por la diversidad de productos que podrían negociarse en el resto del planeta, no sólo soja y buenas carnes.

 

América –y particularmente el cono sur del continente, viva con orgullo y dignidad su independencia, aquella obtenida tras largas y sangrientas luchas.

 

Hagamos con inteligencia que aquellos hechos hayan servido para algo verdaderamente enaltecedor.

 

Porque la independencia no es sólo una expresión de deseos puestos sobre un papel.

 

No hay Independencia sin dignidad.

 

Y el Mercosur sería una brillante oportunidad para que sus miembros puedan legar a la posteridad un organismo serio, responsable y ordenado capaz de brindarle a todos los habitantes del cono sur de América y cada uno de sus países integrantes, un mañana auspicioso.

 

Hoy, a 200 años de la independencia, deseamos que el Mercosur sea verdaderamente un organismo para negocios económicos que favorezcan la importación y la exportación de productos regionales, y no otra cosa parecida.

 

El Mercosur debe estar integrado por hombres probos, cuya dignidad y decencia sea reafirmada en cada acto de su vida pública.

 

Si todo lo ocurrido en estos 200 años nos ha dejado una enseñanza positiva, el Mercosur podrá, entonces, salir del letargo y comenzar a acelerar sus pasos hacia la consolidación de los intereses de los pueblos del cono sur de América.

 

 

Jorge Cané

Director Periodístico de

RadioMercosur.com

jcane@radiomercosur.com

 

 

 

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