¿HACIA ADÓNDE VA EL MERCOSUR?

02/10/2009

Para entender hacia dónde marcha el Mercosur, no podemos perder de vista el Objeto de su creación y los objetivos hacia los cuáles apunta con su accionar.

Qué es el Mercosur. Su carta de presentación dice que su objeto es “la unión de las repúblicas de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, como estados miembros y en calidad de asociados las repúblicas de Chile y Bolivia”.

Y el objetivo fundamental es el de acelerar los procesos de desarrollo económico con justicia social a través de la integración de los países que integran el Mercosur, como también de otros bloques semejantes.
Este objetivo debe ser alcanzado mediante el más eficaz aprovechamiento de los recursos disponibles, la preservación del medio ambiente, el mejoramiento de las interconexiones físicas, la coordinación de las políticas macroeconómicas con la complementación de los diferentes sectores de la economía.

Desde el primer hito, en julio de 1986, instalado por el presidente de Brasil  José Sarney y Raúl Alfonsín de Argentina, quienes firmaron el Acta de Integración Argentino-Brasilera que instituyó el Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE), quedó claramente establecido que el MERCOSUR sería un espacio económico común. El objetivo del PICE era el de propiciar un espacio económico común, con la apertura selectiva de los respectivos mercados y el estímulo a la complementación progresiva de los sectores empresariales de cada Estado a las nuevas condiciones de competitividad.

Esta fue la idea original y desde allí, lentamente el Mercosur se fue gestando.

En ningún momento, en ninguna línea y ninguno de sus gestores, hicieron mención al ingreso de la política como asunto excluyente, ni siquiera una línea habla del tema. Tampoco se escribió que la ideología política fuera razón suficiente como para impedir el ingreso de país alguno. Y lo que no está prohibido, está tácitamente permitido.

Sin embargo, con los años, los funcionarios políticos se fueron adueñando del Bloque del Mercado Común del Sur, haciendo que el organismo Internacional diera un viro hacia otro rumbo que no era el que dio origen al Mercosur.

Los hombres  especializados en negocios, economía y finanzas, los que saben de producción y de trabajo, fueron superados por los hombres de la política. Y así se dio origen, dentro del organismo multilateral, a la aparición del Parlamento del Mercosur, llamado Parlasur.

Es un organismo donde, como es de suponer, se habla y se habla demasiado. Porque los hombres de la política, se ocupan de otra cosa: de hacer negocios que no conocen, de organizar aspectos que a nadie le interesa y de perder el tiempo graciosamente, sin que el Mercosur avance y crezca.

Por eso el  Bloque no avanza, está inmóvil mientras la UE avanza, mientras el CAN avanza, mientras los países andinos avanzan y crecen, todos, cada vez con mayores coincidencias y con mayor fuerza. Con problemas, con discusiones, pero avanzando de todas maneras, con gran esfuerzo pero con la plausible voluntad de trabajar por el bien común.

El Mercado Común del Sur, se ha quedado en el tiempo y duerme, mientras los políticos que tienen el manejo del bloque, pasan su tiempo hablando de política para discriminar y denostar a los países con diferente pensamiento político.

En la Unión Europea, conviven “para hacer negocios, para el desarrollo de los países con diferentes pensamientos:  Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España, Países Bajos, Polonia, Bélgica, Suecia, Austria, Grecia, Rumania, República Checa, Portugal, Dinamarca, Hungría, Irlanda, Finlandia, Eslovaquia, Bulgaria, Lituania, Eslovenia, Letonia, Luxemburgo, Estonia, Chipre y Malta. Son 27 países con diversas lenguas, diferentes culturas, costumbres disímiles, historias contrapuestas y con distintas necesidades… y con diferentes ideologías políticas… Sin embargo, todos crecen, todos funcionan como corresponden y sus pueblos mejoran con el tiempo su calidad de vida, y pese a la crisis internacional y que algunos no son todo lo democráticos que otros quisieran, se sientan en derredor de una mesa y discuten sus posiciones, las defienden pero consensúan y coordinan acciones para el beneficio colectivo. Son gestos de buena voluntad y de solidaridad.

En el Mercosur hay sólo dos lenguas (a la que se ha agregado el guaraní hace poco tiempo) y sólo cuatro países lo integran. Y no se ponen de acuerdo en nada. No hay solidaridad, porque los países más pequeños –como Paraguay y Uruguay- piden a gritos que se superen las asimetrías que existen y que tanto perjudican a los socios menores, pero, con cuatro miembros y tres idiomas, no hay santo al que se encomienden para hacer que esas diferencias se superen.

Sería muy bueno que los países del Mercosur, posterguen las diferencias y en aras de sus coincidencias, unan fuerzas, y se pongan a trabajar para hacer que el Mercosur sea un ejemplo de unidad y solidaridad.

De otro modo, mostrarán que la política no sólo permite abusos sino que es discriminatoria, ciega y sorda.

El Bloque, asentado en una región del mundo con un potencial excepcional, sigue adormilado como si esta rica región, perteneciera a un lejano planeta del universo.

Postergados por las diferencias, el Mercosur, se convertiría en el primer Bloque mundial en vías de momificación.

 

Jorge Cané

Director periodístico de Radio Mercosur.com

jcane@radiomercosur.com

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