EL FINAL DE UNA ETAPA

01/11/2010

Ha muerto un político. Un líder. Un hombre político que se transformó en líder por su pensamiento y su capacidad de acción. Por su voz y su fervor, por su presencia y su palabra.

Se ha muerto un político que tuvo en su vida pública dos obsesiones: el poder y el dinero.

Cuando Eduardo Duhalde lo señaló como el hombre que podría “salvar” democráticamente a la Argentina –después de la debacle dejada por Fernando de la Rúa-, ni el propio Kirchner habría pensado en el inmenso poder que adquiriría con los años.

Le bastaron sólo 4 años como presidente y 3 de lo que lleva su mujer, (7 años en total), para convertirse en el político de mayor peso del país y el político de mayor fortuna, un hombre que se enriqueció a partir de las 18 propiedades de las que era dueño en Río Gallegos. Dijo que era montonero en época del Proceso, pero en esa época obtuvo, mágicamente, las propiedades de referencia, según sus allegados.

Fue un hombre de trabajo, sin duda. En la sangre tenía tres aditamentos de los cuales nunca se despojó de ninguno: poder, política y dinero.

Ha terminado su trayectoria política como Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires. Ha muerto un diputado nacional, que fue despedido con vítores, lágrimas y aplausos por un puñado de jóvenes a los que supo llegar con su palabra, por los piqueteros solventados por el Estado con dinero público y por allegados a través de planes sociales.

Nadie podrá olvidar a Néstor Kirchner en su paso por la Historia.

Le quedan los laureles de haber denostado a los oponentes y nadie replicara, por temor a sus represalias.

También será recordado por sus peleas con el ejército, con la curia argentina, con el Vaticano, con Uruguay, con EEUU, con Chile, con España, con Mirta Legrand…

Será recordado asimismo, pese a sus peleas en el exterior, como presidente del Unasur, un galardón que nadie entendió nunca, después de todas sus peleas con tantos países del mundo.

Kirchner fue un luchador que será recordado por los 750 millones que se llevó de Santa Cruz y que intentó explicar su destino de 100 maneras y de 100 maneras diferentes.

Será recordado por los negocios que tenía en el exterior, con Chávez, por ejemplo.

Por el oro y la plata que se cayeron de un buque encallado en el sur, que se fueron al fondo de las aguas, rescatados con gran premura luego, después de gran trabajo, y que se evaporaron del otro lado de los Andes, sin pagar impuestos.

Kirchner sabía de la instalación de la ExBotnia, la papelera de Fray Bentos en el Uruguay, pero jamás se quejó, nunca protestó. Es más, cuando fue criticado, una vez instalada la fábrica y años después de construida, denunció penalmente a los ambientalistas de Gualeguaychú y acordó todo lo que Uruguay quiso.

A Kirchner le reconocemos también, una gran capacidad de convencimiento.

Cuando hablaba del “modelo”, muchos se lo creyeron y lo siguieron ingenuamente. Sólo no lo hicieron los que se dieron cuenta que este modelo les servía sólo a sus propósitos.

Y eso no está bueno.

Hoy, su esposa, la presidenta, ha decidido seguir con este “modelo”.

Esperemos que sea para bien de la Argentina y que procure hacer desaparecer el fantasma de la recesión, de la agresión verbal y de las burlas y las risas que afloran en su rostro cada vez  que critica a quienes que no son de su simpatía, la inseguridad social, el manoseo a las empresas que apuestan al país y que los jubilados, los desposeídos de siempre, tengan un sueldo decoroso no vergonzante, del mismo nivel del que cobran los piqueteros K, los cuadros políticos de los jóvenes y los trabajadores K de algunos sindicatos.

Que algún día no lejano, suene un tiro para el lado de la justicia social.

Lo merecen los niños para que no se mueran ni en Misiones ni en ninguna provincia argentina, para los jóvenes para que no aprendan a aceptar cualquier canto de sirena aunque vocifere desde un atril y para los ancianos que sufren la imposibilidad de reaccionar y defender su bolsillo.

Para los trabajadores argentinos que van en su moto, bicicleta o aprisionados en los colectivos y no tienen un confortable helicóptero para que los lleve a su trabajo.

Ahora, la señora presidenta, tiene la oportunidad de reivindicarse ante los 43 millones de habitantes argentinos, porque ella, lo recordamos, es la presidenta de todos los habitantes de la Nación.

Que siempre tenga presente, la señora presidenta, que está donde está porque el pueblo la votó y que actúe en consecuencia.

Amén.

Jorge Cané
Director periodístico de radiomercosur.com
jcane@radiomercosur.com


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