EDITORIAL - LA VISITA DE BARACK OBAMA A SUDAMÉRICA .

25/03/2011
¿Por qué, el presidente de los EEUU, visitó Sudamérica en estos tiempos, a un paso de ordenar el ataque a Libia? ¿Por qué visitó solamente a Brasil, a Chile y a El Salvador? ¿Por qué no visitó Argentina, Uruguay, ni Paraguay, miembros del Mecosur? Muchas preguntas y pocas respuestas. ¿Obama vino a Sudamérica para que, desde Chile, pronunciara un discurso destinado a los países pseudo-rebeldes? - Por Melky Demarco.

La visita de Barack Obama al Brasil, señala la intensidad de las relaciones de los cariocas con los EEUU.

Después de que Luiz Inacio Lula Da Silva, mantuviera a raya a la intromisión de los EEUU en la vida y los negocios de Brasil, la mujer de confianza de Lula produce algo que era impensado en el gran país sudamericano: el acercamiento intenso de ambos países.

Es más, EEUU, a través del Eximbank, pone en las manos de Dilma Russeff, mil millones de dólares para que  importe desde el norte, equipamiento tecnológico y de servicios, para que sean aplicados durante el mundial de Fútbol de 2012 y las Olimpíadas de 2016.

Igualmente, no todo en Brasil es color de rosa.

Desde Brasil, Obama ordenó el ataque a Libia y el resto de sus aliados corrió a destruir un lejano país  repleto de petróleo y agua potable, como lo hizo antes con Irak, con argumentos  mentirosos. Antes fueron las armas bacteriológicas de Irak, que nunca existieron, pero, curiosamente, se dieron cuenta después del desastre. Ahora es “en defensa de los civiles”, aunque con sus bombas y sus misiles, aniquilen a la mitad de los civiles a los que dicen proteger.

Desde Brasil, dio la orden. Y no reparó en nada, ni siquiera que estaba en un país de paz, ordenado y trabajador.

Un país en el que gran parte de la población brasileña se movilizó en contra de Obama, durante su visita, produciendo las consabidas movilizaciones contra la presencia de un mandatario estadounidense, por lo que consideran  el comienzo de una nueva intentona de entrometerse en la vida interna de Brasil. Es la misma opinión de la oposición encabezada por quien compitiera por la primera magistratura de Brasil, José Serra.

Obama prometió créditos –como los que ya le otorgó- , y ayuda de diversos tipos para el futuro de Brasil, que podrán llegar, pero de la mano de los productos estadounidenses, con los cuales se cobrarán los créditos otorgados y los futuros a ofrecer, además de los intereses de práctica.

Cuando se supo que el presidente norteamericano vendría a Sudamérica, la República Oriental del Uruguay se sintió molesta porque no fue tenida en cuenta en el itinerario. El gobierno de José Mujica mantiene una “buena” relación con el país del norte, motivo por el cual se sintió molesta, y con razón.

También se sintió molesta la presidenta argentina,  cuyo gobierno no ahorró enojos ni expresiones desafortunadas, cuando se supo que Obama pasaría de Brasil a Chile, sin mirar a la Argentina.

¿Qué esperaba concretar la presidenta argentina con Obama, si venía?

Realmente, después de todo lo que hizo este gobierno contra los intereses norteamericanos, de la mano de Néstor Kirchner y ahora, su esposa, evidentemente, no están dadas las circunstancias para producir un acercamiento de ningún tipo.

Obama necesita acólitos firmes en América del Sur. Si lo está consiguiendo con Brasil, habrá que atender mucho al Mercosur, porque podría ser el principio de una debacle insondable para el bloque sudamericano.

Sabido es que EEUU considera al Mercosur como “antinorteamericano”. Para Brasil será bastante inquietante, entonces,  mantener en equilibrio a las dos amistades: EEUU y Mercosur.

Por su parte, Chile, con el nuevo gobierno de Sebastián Piñera, Obama va a como a su casa, va a pisar terreno propicio. Muchas empresas mineras, por ejemplo, son de origen norteamericano, como también las hay canadienses y europeas. Y las hay en otros rubros de la producción.

La llegada constante de capitales para invertir en Chile, hacen de este un país absolutamente previsible y confiable.

A pesar del terremoto y el tsunami que azotó duramente a los chilenos, éstos han demostrado que con trabajo, con inteligencia y con capacidad de gestión política, pueden recuperar el terreno perdido.

Y lo están logrando.

Quedarán pendientes muchas preguntas, de esta visita de Obama a Sudamérica.

¿Cuál será el proyecto que el primer mandatario norteamericano puso en las manos de Dilma  Russeff, además de los créditos, las sossnrisas y las palabras de halago?

Seguramente, hay acuerdos sobre energía atómica, seguridad antiterrorista, lucha contra la droga, explotación de los pozos de petróleo y nuevas inversiones y búsquedas…

Serán temas reservados que Dilma, con el tiempo y según los momentos, hará conocer a su pueblo y al mundo.

Lo mismo ocurrirá con el presidente Piñera en Chile.

Mientras Brasil crece desmesuradamente en su economía, su ingreso bruto, en su población, en su producción general, otros países seguirán perdiendo el tiempo, esperando mejores gobiernos, más equilibrados y más inteligentes, que pongan su esfuerzo en mejorar la vida de sus habitantes y promuevan el crecimiento mediante el trabajo y no los planes sociales que alimentan a una enorme clase de desocupados que no producen nada. Gobiernos que practiquen  una inteligente manera de utilizar su tiempo en el Poder y eliminen definitivamente, la corrupción pública que los carcome y los atrasa.

La realidad nos indica que solamente Brasil y Chile, cumplen y están en línea con estos conceptos, al margen de que ya sabemos cómo utiliza EEUU su “fraternal cariño” con los países de Sudamérica.

Fuente: Radio Mercosur.

 
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