24 de Agosto, 2026
Radio Mercosur
Argentina

Argentina y la UE abren una etapa de comercio con nuevas regulaciones

El Acuerdo UE-Mercosur entra en aplicación provisional y define un marco amplio para el intercambio de bienes, con desgravaciones arancelarias, cooperación y un pilar político ligado a valores

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Rosario volvió a concentrar el debate sobre la relación comercial entre la Unión Europea y el Mercosur a partir del Acuerdo UE-Mercosur, un pacto de enorme envergadura que Argentina y el bloque se aplican de manera provisional y que ya marca agenda para los próximos años.

 
En el 34° Congreso de Aapresid, la consejera comercial de la Unión Europea en Argentina, Inmaculada Montero Luque, sostuvo que el objetivo central es “buscar consensos” y sostener una relación con reglas de juego claras, estabilidad y previsibilidad. En ese marco, remarcó que las exigencias y regulaciones europeas forman parte de cómo la UE entiende su inserción comercial y sus compromisos externos.
 
Montero Luque explicó que el acuerdo contiene un entramado que va más allá del intercambio de bienes: incluye un pilar político con ejes sobre democracia, derechos humanos y valores, y un pilar de cooperación orientado a acompañar a los sectores en el proceso de adaptación. Allí se enmarca el desafío de implementar, con tiempos y criterios definidos, un conjunto de compromisos “largo, ardua y desafiante”.
 
Del lado del comercio de bienes, el acuerdo se organiza en 23 capítulos y contempla múltiples dimensiones técnicas, desde reglas de origen hasta normas sanitarias y compras públicas. En el frente agropecuario, el foco está puesto en el calendario de degradación arancelaria, que fue presentado como una señal de partida y una clave de referencia para la planificación productiva.
 
Según se expuso, más de la mitad de las líneas arancelarias —el 54,5 por ciento— arranca con arancel cero desde la aplicación provisional. En tanto, un 40 por ciento de las líneas llegará a cero entre los próximos 4 a 10 años, mientras que el 3 por ciento se canalizará mediante cuotas y algunas posiciones quedarán excluidas del esquema general.
 
Agustín Tejeda, subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, sostuvo que el acuerdo abre un escenario de beneficios para las cadenas agroindustriales. En ese sentido, detalló que el 84 por ciento del comercio tendrá degradación a cero, ya sea de forma inmediata o en el mediano plazo, con una parte relevante de lo exportado que desde el comienzo ya queda en cero.
 
Tejeda agregó que existe otro tramo del intercambio que se desgravará hacia el cero dentro de canastas vinculadas a plazos de 4 a 10 años y que también hay casos con preferencias limitadas. Allí se mencionaron ejemplos concretos de productos que ingresan en el esquema con arancel cero desde el primer momento, como frutas seleccionadas y distintos rubros vinculados a aceites, pesca y productos de origen animal.
 
Sin embargo, el recorrido no está exento de tensiones. Desde el Gobierno se remarcó que una implementación eficaz será determinante para capturar el potencial del acuerdo, y que esa tarea requiere coordinación dentro del Mercosur y con la Unión Europea. En ese marco, se anticipó que entre octubre y noviembre se realizarán reuniones de subcomités previstas para abordar cuestiones de implementación.
 
En materia regulatoria, el debate se concentra en normativas y medidas unilaterales de la UE con enfoques que, según se argumentó, pueden resultar extraterritoriales. Se mencionaron componentes como el paquete europeo, nuevas exigencias sanitarias, controles reforzados ya en vigor para sustancias específicas y discusiones ambientales vinculadas a límites máximos de residuos y salvaguardias bilaterales activables sobre productos sensibles.
 
Tejeda sostuvo que el capítulo de comercio y desarrollo sostenible fue incorporado para facilitar la adaptación y mitigar impactos, con herramientas que buscan evitar que estas regulaciones terminen operando como restricciones encubiertas al comercio. Asimismo, precisó que Argentina puede compartir ciertos objetivos de protección ambiental, pero no el enfoque ni los instrumentos si no respetan los compromisos regionales, los marcos multilaterales y los principios de proporcionalidad y base científica.
 
En la misma línea, el funcionario indicó que el diálogo con la UE es fluido desde el inicio de la vigencia provisional del acuerdo y que se trabaja en el rediseño y la adaptación a requerimientos puntuales. El desafío, por lo tanto, consiste en transformar el calendario de desgravaciones en oportunidades reales para la producción, sin perder de vista el impacto que pueden tener las exigencias regulatorias sobre las exportaciones.
 
Redacción con información de Clarin