11 de Junio, 2026
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Política

Bolsonaro acusó a Lula de comportarse como el jefe de una organización terrorista

El exmandatario cuestionó la reacción del gobierno brasileño tras la decisión de Washington de catalogar como terroristas a dos organizaciones criminales

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La disputa política entre el expresidente Jair Bolsonaro y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva sumó un nuevo capítulo luego de la decisión de Estados Unidos de catalogar al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital (PCC) como organizaciones terroristas.

 
Bolsonaro cuestionó con dureza la respuesta del gobierno brasileño y sostuvo que Brasil debería haber aprovechado la medida para fortalecer la cooperación internacional en la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico y el lavado de dinero.
 
Según planteó el líder del Partido Liberal, la clasificación impulsada por Washington representa una oportunidad para coordinar acciones conjuntas frente a organizaciones criminales que desde hace años expandieron su influencia dentro y fuera del territorio brasileño.
 
En ese contexto, el exmandatario elevó el tono de sus declaraciones y acusó a Lula de utilizar el argumento de la soberanía nacional para rechazar una iniciativa que, a su juicio, podría contribuir al combate de las redes delictivas.
 
Las declaraciones se produjeron pocos días después de que la Casa Blanca formalizara la inclusión del PCC y del Comando Vermelho en su lista de organizaciones terroristas, una decisión que generó fuertes repercusiones políticas tanto en Brasil como en otros países de la región.
 
Desde el gobierno brasileño, la reacción fue inmediata. Lula defendió la autonomía de las instituciones nacionales para enfrentar al crimen organizado y cuestionó cualquier intento de interferencia externa en asuntos internos del país.
 
Durante una actividad oficial, el mandatario afirmó que Brasil cuenta con capacidad suficiente para combatir a las organizaciones criminales dentro de su propio marco institucional y remarcó que no aceptará presiones que afecten la soberanía nacional.
 
El presidente también reconoció la peligrosidad de las bandas criminales, consideradas entre las más poderosas de América Latina. Sin embargo, sostuvo que no corresponde equipararlas con organizaciones terroristas internacionales que operan bajo otras características y objetivos.
 
El enfrentamiento político se produce además en medio de un debate sobre nuevas medidas de seguridad pública impulsadas por sectores de la oposición. Entre ellas figura la propuesta de reducir la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años, una iniciativa respaldada por el espacio político de Bolsonaro.
 
El PCC y el Comando Vermelho surgieron originalmente dentro del sistema penitenciario brasileño y con el paso de los años se consolidaron como estructuras criminales con fuerte presencia territorial, especialmente en grandes centros urbanos y regiones estratégicas para el tráfico de drogas.
 
La controversia refleja las profundas diferencias entre el oficialismo y la oposición respecto a la política de seguridad pública y la relación con Estados Unidos. Mientras Bolsonaro impulsa una mayor coordinación internacional para enfrentar al crimen organizado, Lula insiste en que cualquier estrategia debe desarrollarse bajo conducción exclusiva de las autoridades brasileñas y respetando la soberanía del país.
 
Redacción con información de ámbito