Unión Europea y Mercosur aceleran la agenda internacional
Provincias, sectores productivos y nuevas áreas con estándares externos, abren puertas a nuevos convenios con otros mercados
El acuerdo Mercosur–Unión Europea fue analizado como un avance con lógica federal, capaz de fortalecer el comercio exterior desde múltiples puntos del país. En el debate, se remarcó que los primeros pasos de implementación y certificaciones para exportar muestran un esquema que trasciende la agenda sectorial y llega a provincias con participación activa.
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun, sostuvo que “los acuerdos son por naturaleza federales” y señaló que esa característica se evidencia en las primeras cuotas cubiertas por jurisdicciones como Entre Ríos, Corrientes y Córdoba. En esa línea, también mencionó que el vínculo alcanza áreas menos tradicionales, como energía, minería e inversión.
Los panelistas coincidieron en que las ventajas del convenio no se limitan al acceso preferencial a mercados. Brun indicó que, con previsibilidad y reglas más claras, la inversión podría transformarse en un protagonista central, con efectos que superan el impulso agroindustrial y se proyectan hacia otros rubros de la economía.
En materia arancelaria, se explicó que el ingreso a la Unión Europea se encarecía para la Argentina frente a competidores que operaban con arancel cero, como Perú, Chile o Sudáfrica. El acuerdo, según el análisis, permitió ampliar la participación del Mercosur desde un 10% del PBI global ya existente hasta un 30%, aunque se remarcó que aún falta para alcanzar el objetivo de 50%.
Otro eje del debate estuvo en las barreras paraarancelarias, especialmente en los criterios vinculados a deforestación, uso del suelo y simplificación alimentaria. Desde el sector empresario, se planteó que estos requisitos, aunque complejos, funcionan como condicionamientos que moldean la producción y exigen adaptación, sin que el marco europeo esté dispuesto a flexibilizarse.
Gustavo Idígoras sostuvo que Europa no cambiará su postura porque la agenda ambiental y de inocuidad tiene impacto político y social. Por eso, la prioridad para la Argentina y sus socios del Mercosur sería interpretar esas exigencias como una oportunidad de adecuación, que luego puede facilitar el acceso a otros países con estándares menos demandantes.
El embajador de la UE en Argentina, Eric Haeg, explicó que el propósito no es crear normativas para obstaculizar, sino evitar la deforestación y mitigar el cambio climático. También se destacó la necesidad de proteger la salud y el bienestar de los consumidores, en un marco de políticas que busca asegurar condiciones de comercialización.
El panel también recuperó el tramo final de la negociación y el calendario posterior a la ratificación, luego de un proceso de 25 años. Haeg utilizó una comparación para describir el recorrido al afirmar que era un “noviazgo largo” que ahora aspira a convertirse en un “matrimonio feliz”, al señalar que la medida “nivela la cancha para el exportador argentino”.
En esa transición, Idígoras valoró el cambio de condiciones políticas en el Mercosur y el rol del Parlamento, que logró resolver en 15 días un acuerdo con 25 años de demora. Además, se indicó que la Argentina fue el primer país del bloque en aprobarlo, mientras que el resto lo hizo en plazos breves, lo que reforzó la expectativa de una implementación dinámica.
Finalmente, los participantes destacaron mejoras concretas en la relación con la UE. Se mencionó que antes los reclamos derivaban en turnos para dentro de 24 meses, con audiencias acotadas, mientras que ahora hay respuestas en el plazo de dos semanas por el tiempo necesario. También se sostuvo que Europa importa anualmente 180.000 millones de euros solo en alimentos, y que se incrementaron las misiones comerciales, aunque la cuota inicial otorgada fue considerada pequeña para el exportador, y al mismo tiempo la mayor que el bloque brindó a un socio.
Redacción con información de BAE