Malestar en Uruguay por la miel argentina que avanzó con arancel cero a Europa
La cuota de miel sin arancel dentro del acuerdo Mercosur-UE se agotó en cuatro dÃas y dejó reclamos de operadores de Uruguay y Paraguay tras la rápida asignación a exportadores argentinos
La polémica por la asignación de la cuota de miel con arancel cero para exportar a la Unión Europea (UE) dentro del acuerdo Mercosur-UE sumó un nuevo capítulo y encendió reclamos en Uruguay. Según los comentarios de operadores y representantes, el primer tramo disponible se habría completado con rapidez, en apenas cuatro días, dejando fuera a exportadores de otros países del bloque.
La disputa se abrió luego de los cuestionamientos previos de Uruguay y Paraguay contra el esquema de reparto interno. El origen del conflicto aparece atado al modo en que el bloque definió el acceso a los beneficios, en un contexto en el que los países del Mercosur no lograron unificar criterios para distribuir las cuotas hacia el interior.
Desde el 1° de mayo está vigente el acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE. Sin embargo, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay no cerraron un acuerdo sobre la forma de repartir las cuotas a la interna del bloque para exportar sin arancel, por lo que se aplica un sistema FIFO, “first in, first out”, es decir, primero en llegar, primero en acceder.
En la práctica, el mecanismo define que quien consigue embarcar o gestionar primero el cupo habilitado es quien accede a la exportación con arancel cero. En ese marco, el primer cupo para exportar miel a Europa se completó rápidamente, y una parte significativa del volumen habría correspondido a exportadores argentinos, lo que generó malestar entre operadores regionales.
Desde el lado argentino, Federico Sturzenegger salió a explicar los “entretelones” del episodio y sostuvo que lo decisivo fue la velocidad con la que actuaron los exportadores del sector. En su relato, el ministro indicó que los productores argentinos se habrían quedado con buena parte del cupo del Mercosur en pocas horas, apenas se abrió la ventana de acceso.
El funcionario atribuyó la ventaja a la implementación anticipada de un sistema de autocertificación digital de origen. La UE, según la explicación oficial, exige certificar el origen para acceder al beneficio arancelario, pero ofrece la posibilidad de autocertificación bajo declaración jurada del productor, con la posibilidad de que competidores denuncien incumplimientos si no se ajusta a la norma.
Sturzenegger señaló que ese esquema de autocertificación venía de una transición pensada para migrar hacia un nuevo método digital. De acuerdo con su versión, el cambio llegó antes de lo previsto desde la Secretaría de Coordinación de Producción, que habría preparado un trámite digital para que el productor cargue su autocertificación desde su empresa y obtenga el certificado validado por el Estado argentino.
Según la explicación, esa anticipación permitió que los exportadores argentinos resolvieran el proceso con mayor rapidez que sus competidores del Mercosur, que en otros casos habrían dependido más del circuito tradicional de gestión con cámaras. En ese contraste, el resultado habría sido que los operadores uruguayos, brasileños y paraguayos avanzarían con mayor lentitud, mientras la cuota se consolidaba en manos de quienes operaron primero.
La discusión también incluyó elogios hacia el desempeño del sector privado argentino. En la lectura del ministro, además de la herramienta administrativa, fue clave la capacidad operativa de los productores para aprovechar el beneficio en el momento en que el cupo se activó, en un escenario donde la asignación dependía estrictamente del orden de acceso.
Redacción