Alertan por demoras técnicas en el tratado entre el Mercosur y la Unión Europea
Errores de redacción y un complejo proceso de autenticación ponen en duda su tratamiento legislativo en el corto plazo
El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea que el presidente Javier Milei pretende llevar al Congreso durante las sesiones extraordinarias todavía no está en condiciones formales de ser tratado. El texto firmado a mediados de enero enfrenta una serie de pasos administrativos y correcciones técnicas que demoran su ingreso al Parlamento.
Uno de los principales obstáculos es la falta de autenticación oficial del documento. El tratado debe ser certificado por las autoridades diplomáticas de Paraguay, país que ejerce la presidencia Pro Tempore del Mercosur y actúa como depositario del acuerdo. Sin ese procedimiento, el texto no puede ser remitido formalmente a los congresos de los países miembros.
El volumen del acuerdo es otro factor que incide en los plazos. El documento final reúne alrededor de 8.000 páginas que deben ser revisadas y validadas de manera individual para evitar errores materiales, omisiones o inconsistencias en su contenido. Se trata de un mecanismo habitual en acuerdos de gran envergadura, pero que demanda tiempo y coordinación técnica.
A esas demoras se suma la detección de errores en la versión en español del texto. Durante el proceso de firma, una de las delegaciones advirtió diferencias entre lo acordado y lo redactado, lo que obligó a la Unión Europea a trabajar en una fe de erratas que recién comenzará a corregirse en los primeros días de febrero.
Solo una vez que esas correcciones sean incorporadas y el documento sea autenticado podrá ser distribuido oficialmente a las capitales del Mercosur. Recién entonces cada país estará en condiciones de iniciar el trámite legislativo correspondiente en sus parlamentos nacionales.
El calendario administrativo contrasta con el apuro político del Ejecutivo argentino, que busca incluir la ratificación del acuerdo dentro del paquete de iniciativas a debatirse en sesiones extraordinarias. En distintos sectores del Congreso advierten que los tiempos técnicos y diplomáticos hacen muy difícil que ese objetivo pueda concretarse.
Incluso si el tratamiento legislativo avanzara con rapidez, la entrada en vigencia del acuerdo no sería inmediata. El Parlamento Europeo resolvió que el texto sea analizado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, un paso adicional que podría extenderse durante varios meses y condicionar la aplicación del tratado.
En el plano político interno, el acuerdo genera posiciones diversas. Dentro de Unión por la Patria conviven miradas favorables a la integración con Europa como estrategia de diversificación comercial, junto con posturas críticas que reclaman un análisis profundo del impacto sobre la industria y las economías regionales.
Algunos dirigentes destacan la posibilidad de ampliar mercados y atraer inversiones, aunque subrayan la necesidad de resguardar sectores sensibles. Otros rechazan el entendimiento de manera frontal y cuestionan su orientación, al considerar que consolida un modelo primario exportador en detrimento del desarrollo industrial.
Con plazos ajustados, revisiones jurídicas pendientes y un debate político intenso, el futuro del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea permanece abierto. Lo que parecía un avance decisivo se transformó en una prueba clave sobre cómo equilibrar apertura comercial, tiempos institucionales y consensos internos.
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