Nicolás Maduro, de profesión tirano, asesino y preso
Es seguro que el Siglo XX será recordado como los 100 años más violentos de la Historia Universal, por la aparición de los gobernantes más sangrientos, pérfidos y déspotas de la historia.
Nombres como Adolf Hitler, Mao Zedong, Josef Stalin, Leopoldo II de Bélgica.
El Siglo XXI nos marcará, apenas iniciado, el fin de la tiranía del funesto personaje que, durante más de 20 años, persiguió y acorraló a los habitantes de la República de Venezuela: Nicolás Maduro.
El periodismo supo de las persecuciones y atropellos de Nicolás Maduro, el heredero de otro delincuente que murió en Cuba y se llevó todo el odio de los venezolanos.
En esa oportunidad, los habitantes de la República antedicha, pensaron salvarse de un gobierno despreciable como el de Hugo Chávez. Y no fue así. El periodismo lo sabía o por lo menos lo imaginaba.
Con Nicolás Maduro, Venezuela sintió el avance de las prepotencias y de las persecuciones a los opositores de un sujeto que se convirtió con el tiempo, en uno de los tiranos más sangrientos que Venezuela haya sufrido.: el de Nicolás Maduro.
Desde Venezuela, llegaron los ciudadanos que pudieron huir de las persecuciones, de las privaciones, del hambre, del trabajo y de las amenazas de todos los tonos hacia los otros países de América, entre ellos a los cuatro integrantes del Mercosur: Brasil, Paraguay, Uruguay y el más apuntado la Argentina.
Venezuela fue integrante del Mercosur, pero fue suspendido. Todos los venezolanos encontraron afecto, consideración y ocupaciones. Otros estudiaron y se forjaron un futuro en las Universidades argentinas.
El tirano venezolano se unió al gobierno peronista del cual obtuvo productos.
Pasó el tiempo y hoy, a la fecha, los dos amigos más cercanos de América, están detenidos. Uno en EEUU–asesino y empobrecedor de su pueblo-entre otras razones y la otra, Cristina Fernández, por ladrona y por haber alimentado a los pobres y haberlos empobrecido más.
Ambos “amigos” están donde tienen que estar los que reúnen las mismas condiciones.
Ambos pagarán por parecidas razones. La Ley se hará escuchar porque ambos olvidaron sus responsabilidades como “funcionarios públicos”. Nicolás Maduro pagará por la destrucción de Venezuela y asesino de su pueblo. Cristina Fernández, por haberle robado a su país, una fortuna incalculable, pero que tendrá que devolver porque robar en la Argentina, también, sale caro.
Jorge D. D´Amario Cané