14 de Mayo, 2021
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Del lastre a la propuesta dentro del Mercosur

Cumbre de presidentes de los países miembros del Mercosur, realizada en forma virtual, el 26/3. Argentina, a cargo de la presidencia rotativa del bloque.

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MERCOSUR - El 26/3, en ocasión de la celebración de los 30 años del Mercosur, se dio un desafortunado diálogo - o “no diálogo”- entre los presidentes Fernández de Argentina y Lacalle Pou de Uruguay. Allí surgieron dos términos : “flexibilización” y “lastre”, que considero necesario explorar con más profundidad.
 
“Flexibilizar” es un término difícil de entender para el común de la gente. Si lo aplicamos al matrimonio, sería interpretado como “poliamor” o “matrimonio abierto”, una suerte de despenalización del adulterio, o, en términos más directos, un “todo vale”.
 
Aplicado a los tratados del Mercosur, significa dejar sin efecto la Resolución 32/2000 que impone a los estados miembros la obligación de negociar solo en conjunto acuerdos de libre comercio con terceros países o regiones.
 
 
“Lastre”, según el diccionario español, significa: “cualquier persona o cosa que impide avanzar a otra u otros” ...ambos Presidentes hacían referencia a la actitud argentina de bloquear el avance de las negociaciones en curso con Corea del Sur y Canadá (que impulsan Brasil, Uruguay y Paraguay), al interpretar que las mismas “no son convenientes” a los intereses argentinos actuales.
 
¿Cómo resolvemos este intríngulis? ¿Los tres socios que desean incrementar su vínculo con el mundo “nos hacen los cuernos” y siguen adelante, rompiendo el Mercosur, desprendiéndose del “lastre” que representamos nosotros? ¿o encontramos otra fórmula posible? Una solución aplicable es que Argentina “autorice” a sus socios a seguir adelante con las negociaciones, reservándose el derecho a sumarse, si las considera positivas, o a retirarse del acuerdo de integración, en caso contrario.
 
En el primer caso, es importante aclarar que, en el futuro, Argentina solo podrá adherir y no podrá reabrir las negociaciones alcanzadas por sus socios, y en el otro caso -que quiera retirarse del Mercosur- tendrá que someter tal pretensión a la aprobación del Congreso con una mayoría del 66% de sus dos cámaras (el art.75, inc.24 de la CN le da al Mercosur un status superior al de las leyes nacionales y, por lo tanto, no alcanzaría con la mayoría simple del 50% más uno de los votos).
 
Con esta “autorización flexible” ganaríamos tiempo, y no entraríamos en conflicto inmediato con los vecinos ni desataríamos una crisis interna inmanejable en las actuales circunstancias. Más allá de esta desafortunada situación, sería magnífico que la actual Presidencia argentina del Mercosur, pudiera hacer propuestas “por la positiva”, como avanzar en el perfeccionamiento del “arancel externo común”, las “fronteras integradas” o la conformación de “agencias especializadas” (en Medioambiente, Sanidad animal y vegetal, Energía o Seguridad y Defensa).
 
 
Y si miramos un poco más hacia adelante, podríamos proponer a nuestros dos vecinos sudamericanos y a los cinco ribereños africanos, la constitución de un “Tratado del Atlántico Sur” que ayude a preservar la riqueza ictícola en peligro de extinción por cientos de buques pesqueros que depredan sin control. Alguno en sus aguas internacionales. Hay tratados Articos y antárticos así como uno en el Atlántico Norte, ¿por qué no avanzar en el Atlántico Sur?
 
En América del Sur sufrimos dos “crisis” muy graves: la pobreza y la pandemia. Pero hay una tercera tan o más grave que las dos anteriores: la falta de ideas superadoras que nos permitan movilizar nuestros riquísimos recursos humanos y naturales al servicio del progreso económico y la justicia social, las dos columnas que sustenta nuestro edificio republicano y democrático.
 
 
 
FUENTE: Por Diego Ramiro Guelar
Diego Guelar es ex embajador en EE.UU., la UE, Brasil y China.