26 de Enero, 2021
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Pesca ilegal en el Atlántico Sur arrecia con barcos de Asia

Los barcos pesqueros ilegales suelen superar largamente los 400 frente a Chile y Argentina

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El escenario post Brexit está inclinando a empresas mixtas con asiento en las Islas Malvinas (principalmente España, Taiwán y Corea del Sur) a cambiar el pabellón ilegitimo de los buques para eludir la prohibición de ingreso a puertos decretada por América del Sur.
 
Malvinas ha dejado de estar bajo el paraguas diplomático, económico y comercial de la Unión Europea. Tampoco las diferencias argentino-británicas en el Atlántico Sur tienen incidencia en las relaciones comerciales entre la Argentina y la UE o entre el Mercosur y la UE.
 
El Reino Unido ya no cuenta con Bruselas para dulcificar eventuales tensiones pesqueras con Argentina como ocurrió entre Chile y España en el conflicto de jurisdicción sobre la conservación del pez espada o, en otro ejemplo, en la disputa entre Canadá y España conocida como la guerra del fletan.
 
 
Estos antecedentes muestran, a la vez, que las controversias pesqueras proliferan en las regiones donde la riqueza ictícola atrae a flotas de Estados distantes como ocurre en el Pacífico Sudeste, Atlántico Noroccidental o en el Atlántico Sur.
 
Ante situaciones apremiantes, como las que enfrentó Chile o Canadá, todo Estado debe conservar la capacidad de adoptar medidas unilaterales de emergencia para prevenir abusos pesqueros pero siempre reconociendo la necesidad de alcanzar soluciones bilaterales o multilaterales.
 
De hecho, muchas medidas de origen unilateral terminaron asimiladas por el sistema multilateral como es el caso de la jurisdicción de las 200 millas de la zona económica exclusiva. La tesis de las 200 millas tuvo el precedente de la Declaración de Panamá de 1939 como de medidas unilaterales latinoamericanas emitidas al concluir la segunda guerra mundial. En este contexto, es de esperar que Argentina actué con mayor determinación con respecto a los buques que faenan de manera ilegal en el caladero argentino de Malvinas y en la milla 201.
 
Dos casos, entre otros, merecen especial consideración. Uno es Taiwán, que además de la pesca ilegal en la milla 201, ha adquirido más del 30% de las licencias ilegitimas otorgadas por la colonia. La situación es desilusionante ante el gesto argentino de mantener una oficina comercial en Taiwán pese a la disconformidad de Beijing.
 
 
Ante la continuidad del agravio de Taiwán con respecto a la pesca en Malvinas, quizás es momento de analizar el cierre o la disminución del nivel de dicha representación que, por otra parte, registra una tenue balanza comercial de aproximadamente 460 millones de dólares de los cuales solo 154 millones son exportaciones argentinas.
 
España es otro socio principal de Malvinas que requiere atención. De acuerdo a datos oficiales, pesca en el caladero (250 mil toneladas al año) calamar Loligo, merluza austral, nototenia y merluza negra. Las empresas españolas o mixtas operan con buques de bandera de España como la ilegítima de las Islas.
 

Estos pesqueros ingresan la pesca de Malvinas por Vigo como de origen español. El producto final no solo compite y perjudica a empresas argentinas, sino también a españolas radicada en el país. También buques españoles operan en la milla.   

 

 

 

Fuente: Clarin