22 de Septiembre, 2019
Radio Mercosur
Opinión

TRAMPOLÍN IDEOLÓGICO PARA EL HAMBRE Y LA DERROTA

Cuando los hombres se agruparon para vivir en comunidades, crearon poderes políticos para que los guiaran, para que interpretaran sus deseos, sus necesidades y sus pensamientos priorizando los valores y las virtudes.

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Seguramente, no era la idea vivir sometidos a los caprichos de los que presidieran esos poderes. En realidad, lo que intentaban conseguir era que esos poderes los entendieran a ellos, a los hombres que trabajaban, a los que produjeran bienes, a los que amaran a su tierra,  a los que criaran a sus familias y favorecieran sus intereses, entre otras cosas. Esos poderes públicos debían organizar la vida en comunidad y no promover disposiciones que terminaran haciendo a los pueblos prisioneros de sus intereses económicos personales con prepotencia, con egoísmo y aplicando la violencia. 
 
 Cuando los poderes públicos y los ideólogos políticos -llamados con  los tiempos líderes- hacen uso de la violencia, indefectiblemente los poderes flaquean y terminan cayendo de alguna manera. La lucha por la posesión financiera y territorial, hoy ya no se hace válida ni necesaria.
 
 Este es el resumen que podemos diseñar de lo que han sido, a través de la historia universal, los poderes políticos creados por los líderes cuyo tránsito ha sido explotar a los pueblos, dominarlos por el temor y derramando su sangre en pos de ideales que, normalmente, no han sido nunca detentados e incentivados por sus representados.
 
 Hoy, pasados varios siglos, los poderes políticos totalitarios sólo tienen cabida en la vida de los pueblos por el uso de la fuerza. La izquierda subsiste todavía, porque se maneja  con la prepotencia, porque no escuchan a su gente, porque hacen caso omiso a la voluntad del pueblo que necesita otras ofertas, otras maneras de pensar y ejecutar. Y no cambiarán mientras los pueblos muestren un acostumbramiento maligno a tales regímenes. 
 
La violencia es patrimonio de los débiles, de los que no entienden que los tiempos han cambiado y nada es definitivo, ni siquiera, los pensamientos que se quedaron atrás en el tiempo y no se han aggiornado. Y el comunismo o socialismo ya son esquemas de un pasado que, de a poco, se van extinguiendo para terminar claudicando por el peso mismo de las nuevas ideas que avanzan. Hoy, el comunismo es llamado socialismo y a esa expresión caótica de lo que queda han adherido algunos países -como Venezuela, Bolivia y Cuba- que, con el correr del tiempo, van cayendo en la miseria. No vamos a analizar por qué se caen, pero la razón fundamental es el parloteo y los actos que cansan al honorable ciudadano que sigue trabajando, muriéndose de hambre y perseguido si no piensa como estos salvajes.  
 
Esto le pasó a la Argentina. Los personeros de este conjunto de aprovechadores de la política siguen deletreando el librito de los discursos mentirosos con que pretenden engañar a la gente y las dádivas que les dan a los desposeídos que, con un dinerillo en el bolsillo y una foto con el candidato sonriendo en las villas está todo arreglado. No olvidemos, tampoco, los discursos  grandilocuentes con un fraseo digno de mejor causa que hoy nadie entiende pero que muchos aplauden, el bailecito de la cumbia desde los balcones y otras demostraciones payasescas de populismo barato que sólo pueden creer los ingenuos. 
 
Para el poder político, pareciera ser que los siglos no han pasado. A veces, oyendo a los que hoy pretenden gobernarnos nuevamente, pareciera ser que Hitler,  Lenin, Fidel Castro, Stalin, Mussolini y otras figuras de notables delincuentes, vuelven peligrosamente a la vida con sus diatribas de tiempos pasados, de políticos que repiten el  libreto escrito por el mismo autor. Siempre es la lucha, la pelea, la guerra para defender no sabemos a ciencia cierta qué ideales y que pretenden que los entendamos y, además, que los aplaudamos.  Los líderes de los poderes públicos de los primeros tiempos de la humanidad, sólo tuvieron un método para el progreso: la prepotencia, aquella que los guió para hacer grandes y poderosos a sus países, pero en aquellos tiempos. Métodos aberrantes que no siempre eran el  trabajo, la cultura y el respeto por los derechos de  sus ciudadanos.  Sencillamente, los hombres, en general, no hemos aprendido nada. Seguimos recibiendo mensajes de guerra de los que quieren volver. ¿Será para seguir haciendo lo que hicieron?
 
 El poder político siempre ha girado sobre premisas que provocaron luchas, guerras, hecatombes racistas y desastres sociales. Pueblos enteros han desaparecido por los errores de los poderes políticos. Así fue antes y parece que también ahora. Por lo menos, deseamos que estos pseudo políticos dejen de circular, desaparezcan de la popularidad callejera y se guarden en formol por el resto de los tiempos. 
 
 Desde hace más de 5000 años los pueblos han sufrido hasta el hartazgo el apremio y el abuso de sus gobernantes. Hoy, los que hacen política, caídos en desgracia,  porque los tiempos cambian, son despreciados por la gran mayoría de los pueblos. Su lucha es robarle a los planeros parte de lo que reciben como ayuda social y otros ítems. Antes eran brutos con poder, hoy son iguales pero con más desvergüenza y violencia. Avergüenza comprobar que en tiempos diametralmente opuestos, se siguen usando los mismos métodos. 
 
La Historia nos cuenta que un hombre inteligente cercano al Faraón Djedkare-isesi escribió un conjunto de máximas que debieran seguir aquellos que soñaban con transformarse en Líderes. Esas máximas hablaban de rectitud, de sabiduría, de compromiso. Estos escritos eran trascendentes a la hora de elegir el camino para constituirse en líderes, o sea hombres que se dedicaran a gobernar a las multitudes. Hoy esos líderes suelen ser gente sin instrucción, sin  educación y muchas veces, hasta analfabetos. Nombre por nombre de los "líderes" argentinos, nos muestran a gente que vivió y vive de la política, abusando de los que necesitan una ayuda.  El abuso y la depredación es patrimonio de los que quieren encaramarse en el poder o volver a él, para aprovechar una segunda oportunidad.
 
El contenido de las Máximas a las que hacemos referencia, forman parte, sintéticamente,  de las 12 escritas por el Gral. José de San Martín en 1825 y expresaban los ideales educativos del prócer argentino para su hija Mercedita. Hoy los que hacen política para dedicarse a la fina actividad de pasarla bien, no sabemos en qué Máximas nutren su espíritu y su cultura. A la vista está que los métodos son siempre discutibles: cortar calles molestando a los que necesitan pasar para trabajar, romper el silencio haciendo todo el ruido posible para molestar al honorable ciudadano y llenar de adolescentes batiendo bombos como clara demostración de que, en lugar de mandarlos a la escuela para que se culturicen es más fácil tocar el bombo para que entendamos que no tienen futuro. Este sistema de incultura no está contenido en ninguna Máxima. 
 
Esta es la demostración clara que hoy ya no hay políticos en la Argentina. Es más, cada día que  pasa observamos que hay más "gente que se dedica a hacer política",  que no es lo mismo.  Aquí se autoproclaman peronistas, y viven mencionando a Perón y Evita, pero de la filosofía del peronismo de Perón, nada. En Venezuela son Chavistas y mencionan a cada a paso a Chávez y a Simón Bolívar, aquel que nunca usó las armas de su ejército en contra de su propio pueblo como lo ha hecho Nicolás Maduro y los bandoleros uniformados que lo acompañan.
 
En Argentina y Venezuela, los que se dicen peronistas y bolivarianos, jamás ponen en práctica los ideales de los hombres a los cuales viven mencionando irrespetuosamente, para conseguir el Poder o detentarlo  mostrando que son unos vulgares patoteros que jamás han aprendido de la sabiduría Egipcia ni Griega, de los contenidos de la organización política, del elixir de la cultura y del caudal cristalino de las virtudes.
 
 Ni los Kirchneristas, ni los peronistas -que ahora pretenden volver a gobernar la Argentina-, ni en Venezuela con Chávez y Maduro, podemos mirarnos los que pretendemos poseer gobiernos respetuosos que valgan la molestia de ir a votarlos, alguna vez. Poderes políticos sabios y respetuosos. Seguirán siendo lamentables mamarrachos porque dicen ser de izquierda tan sólo porque utilizan la prepotencia, la mentira y la ambición económica y financiera. Ni el kirchnerismo ni el chavismo serán gobiernos virtuosos, porque son  ideologías antiguas y perimidas donde jamás brillará la virtud. 
 
En ambos países -y otros varios parecidos-,  se siguen teniendo gobiernos dominantes y pueblos esclavos del Poder. Gobiernos impregnados de fanatismo y pueblos donde la voluntad popular no es conducida hacia el trabajo, la cultura y la virtud. La única virtud que muestran son $ 300, una Gaseosa y un sándwich de mortadela con el agregado de analfabetos haciendo discursos  grandilocuentes  donde se despotrica al opositor, se insulta a la cultura, se menosprecia a  los pobres y a los  jubilados y donde se los engaña con descaro y soberbia diciéndoles que aquí se vive mejor que en Alemania.
 
Nos han dejado un país donde se han vaciado las arcas públicas a escondidas y desvergonzadamente sin que el pueblo lo supiera; un país como la Argentina de los Kirchner,  donde la coima es más conocida que el Himno Nacional y los trabajadores honestos son menos respetados que una cucaracha.
 
Con ese panorama, y por respeto a la democracia, que ni los Kirchner y los Maduro  saben qué cosa es,  cabe recordar  a Marco Tulio Cicerón cuando escribió: “¿Qué puede haber más hermoso que una República gobernada por la virtud? Cuando el que manda a los otros no es esclavo de ninguna pasión; cuando él cumple todas las normas que da e impone a los ciudadanos; ni impone leyes al pueblo que él no cumpla primero; y presenta su vida como ley para sus conciudadanos”.  
 
 Es hora que, ante este panorama, y en un año electoral, los argentinos le digamos definitivamente basta a los delincuentes que provocaron todo lo que estamos viviendo y hoy, sin sonrojarse dicen tener la solución para los problemas argentinos que ellos mismos provocaron;  que clamemos a  los cuatro vientos a los opulentos ladrones del gobierno anterior  un estridente basta de mentir,  basta de parlotear sin sentido, basta de decir lo que hay que hacer porque ellos no lo hicieron, que devuelvan lo robado y que expliquen por qué llegamos a este estado de cosas. Basta con las imposiciones  malignas y ocultas; basta de defender en el Congreso Nacional, donde se esconden de la  Justicia,  leyes sujetas a segundas intenciones. Los delincuentes deben ir presos no ofrecerse, otra vez, para gobernarnos de cualquier manera.
 
 Estaría bueno que, en honor a quienes nos legaron la democracia, exijamos para cubrir los próximos cargos públicos,  que tengan la "Ficha limpia", obligatoriamente, y una declaración de bienes absolutamente confiable autenticada por la Oficina Anticorrupción de la Nación.  Que el Congreso Nacional no sea un refugio de forajidos. Basta de populismo engañoso, violento y demagógicamente populista, de la mano del kirchnerismo y del peronismo, porque los dos tratan de sobrevivir aún ante la realidad de sus fracasos y en peligro de extinción. 
 
Es evidente que, a los líderes de la oposición actual, a los kirchneristas y a los que hoy se autodefinen como peronistas, no les cabe le enmienda quinta de las máximas egipcias ni las sanmartinianas.  Son demasiado corruptos. Las únicas Máximas que los guían, es la de la trampa, la mentira, la de la desvergüenza, la de la apropiación vergonzante de los dineros públicos y la de las coimas. 
 
Aquí, como en Venezuela, no existen políticos que practiquen la democracia, son aventureros de los intereses públicos y a los que les caiga justo el sayo de las 25 palabras de la quinta máxima del egiptólogo Jean Francois Champollion. 
 
 Ni aquí con los Kirchneristas y peronistas ni allá con Maduro, Cabello y Compañía, descarados aprovechadores de los ideales de Perón y de Bolívar,  nunca encontraremos un Poder político donde se encuentre "alguna acción que sea virtuosa" y ningún país "en el que hayan desaparecido las injusticias".
 
 
Jorge D´Amario Cané
jorgedamario@yahoo.com.ar
Director periodístico de Radiomercosur.com
* Distinguido con el "Arco de Córdoba" 2014 / 2015 / 2016 / 2017/2018
* PREMIO A LA EXCELENCIA LATINOAMERICANA 2015 Otorgada 
por la Cámara Internacional de Comercio del Mercosur