24 de Junio, 2018
Radio Mercosur
Cultura

ATAHUALPA YUPANQUI A 110 AÑOS DE SU NACIMIENTO

El 31 de enero de 1908 nacía Héctor Roberto Chavero Aramburu, quien es considerado el exponente más importante del folclore argentino.

Responsive image

Su seudónimo “Atahualpa Yupanqui” -el que viene de lejanas tierras para decir algo-, según su traducción quechua, fue el creador de innumerables composiciones que perdurarán en el cancionero folclórico argentino. Atahualpa fue un hombre que supo llevar su genio y sentir a lo largo de toda una vida.

 
Nacido en Pergamino el 31 de enero de 1908, a los 6 años de edad comenzaba su formación de guitarrista, pero la temprana pérdida de sus padres lo obligó a ser él quien tomara las riendas de la familia. En esos años no abandonaría la música pero se dedicó también a la práctica deportiva, al tenis y al boxeo, incursiona en el periodismo y da clases como improvisado maestro de escuela.
 
Con 19 años de edad compuso "Camino del Indio", una canción inspirada en el Tucumán de su infancia, específicamente, en un sendero del cerro San Javier que lo llevaba al rancho de un indio anciano que los niños visitaban en aquella época. Esta canción fue consagrada como un himno a todos los indios que recorrieron nuestra América. Y así inició una larga carrera que lo llevó por los distintos rincones de nuestro país y de América. 
 
 
Su afiliación al Partido Comunista (hasta 1952) hizo que sufriera la censura. Luego llegaría Europa en 1949. Conoció a  Édith Piaf con quien actuó en París, el 7 de julio de 1950. Luego firmó su primer contrato allí y grabó su primer LP en el viejo continente, “Misionero soy”, premiado a Mejor Disco de la Academia Charles Cros. A partir de ese momento, Atahualpa inició una extensa gira por Europa.
 
A su regreso a Argentina, decidió desafiliarse al Partido Comunista, de esa manera concretó más actuaciones en radio y dio inicio a un largo recorrido por todo el país.
La década del 60 llegó con grandes reconocimientos a su trabajo, grabó sus composiciones con Mercedes Sosa y Jorge Cafrune y logró mayor popularidad entre los músicos más jóvenes quienes lo llamaban como “Don Ata”.
 
 
Luego llegarían las giras por Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel, Italia. Giras comprendidas entre los años 1963 y 1964. En 1967 realizó una gira en España y luego se estableció en París. A partir de allí tuvo regresos intermitentes al país, la dictadura de 1976 lo obligó al exilio.
 
En el año 1986, fue condecorado por Francia como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. Y al año siguiente volvió al país para recibir un reconocimiento a modo de homenaje por la Universidad de Tucumán. Su salud no era buena y en 1989 se internó en Buenos Aires por una dolencia cardíaca. A pesar de sus problemas de salud, participó del Festival de Cosquín del año 1990.
 
A poco de esa participación Atahualpa viajó a París para cumplir con otros compromisos artísticos. En 1992 debía actuar en Nimes pero se indispuso y allí falleció el 23 de mayo. Para Yupanqui su tierra era algo muy importante, el deseo de descansar en su país se cumplió como él quería. Sus restos fueron repatriados y descansan en Cerro Colorado.
 
 
Estas son algunas de las obras más conocidas de su extensa producción, que forman parte del repertorio de artistas, tanto en Argentina como el resto del mundo:
 
Basta ya, Cachilo dormido, Camino del indio, Coplas del payador perseguido, El arriero, El poeta, Indiecito dormido, La alabanza, La añera, Preguntitas sobre Dios, Le tengo rabia al silencio, Los ejes de mi carreta, Los hermanos, Luna tucumana, Milonga del solitario, Nada más, Piedra y camino, Sin caballo y en Montiel, Tú que puedes, vuélvete, Viene clareando, Zamba del grillo.
 
Redacción: Radio Mercosur